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Trump afirma que la guerra en Ucrania dejó a Rusia sin control del diésel

El expresidente Trump afirma que la guerra ha paralizado la producción de diésel en Rusia, mientras el conflicto sigue encendiendo precios y sanciones.

El lunes Donald Trump utilizó su red social Truth Social para decir que la guerra contra Ucrania ha dejado a Rusia sin control sobre su industria del diésel. Según el expresidente, cientos de refinerías están fuera de servicio y la contienda debería terminar cuanto antes para evitar que la gente siga pagando precios de locura.

Refinerías rusas bajo fuego

Trump sostuvo que “un gran número de sus refinerías de diésel fueron voladas y están, al menos temporalmente, fuera de servicio”. Citó una cifra que él mismo menciona: 25.000 personas, mayormente soldados, mueren cada mes a causa del conflicto. El mensaje cerró con un llamado a la vergüenza internacional por la continuidad de la movida.

Los datos de Reuters, basados en la información de la industria, confirman que la mitad de las seis mayores refinerías productoras de diésel en Rusia redujeron drásticamente su producción o la suspendieron por completo en septiembre, tras una serie de ataques con drones ucranianos. La campaña de Kiev contra instalaciones energéticas rusas, que ya lleva cinco años, busca mermar la guita que alimenta la invasión.

Exportaciones y prohibiciones temporales

Ante la caída de la producción, Moscú impuso una prohibición temporal a la exportación de diésel, vigente hasta fines de septiembre, y evalúa alargarla un mes más. La medida refleja la presión sobre un país que antes figuraba entre los principales exportadores mundiales de este combustible.

La restricción no solo afecta a Europa; el precio promedio del diésel en Estados Unidos alcanzó un récord de 6,27 dólares por galón el 15 de septiembre, según la asociación de automovilistas AAA. Ese salto de precios se dio en medio de la campaña de medio término del Congreso, añadiendo una capa política al asunto.

Incidentes recientes en el frente energético

El 14 de septiembre Trump anunció una supuesta tregua en los ataques energéticos entre Kiev y Moscú, pero la violencia continuó. Horas después, fuerzas ucranianas atacaron la refinería Syzran, de Rosneft, en la región de Samara, provocando un incendio. Días después, un ataque con drones dañó la refinería de Yaroslavl, a unos 300 kilómetros de Moscú, mientras bombardeos rusos hirieron a 18 personas en distintas ciudades ucranianas.

Tensiones económicas entre Rusia y Occidente

El comentario de Trump se dio en un contexto de escalada de medidas económicas cruzadas. Este lunes Moscú anunció que tomó el control de la planta “Aptar Vladimir”, perteneciente a la empresa estadounidense de empaques Aptar, bajo la figura de “administración temporal”. La medida sigue a la confiscación de activos rusos de Nestlé y de varios grupos franceses, y se produce después de que el Congreso de EE. UU. aprobara nuevas sanciones contra Rusia.

Para Argentina, la noticia tiene eco porque el país depende de importaciones de diésel para el transporte y la agroindustria. La escasez en el mercado global empuja los precios del combustible y repercute en los costos de producción de los campos cordobeses, donde cada peso cuenta.

En definitiva, la declaración de Trump vuelve a poner en la palestra la relación entre la guerra energética y la política interna de Estados Unidos, mientras la industria del diésel ruso sigue atrapada entre los ataques ucranianos y las sanciones occidentales.

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