Trump recibe a Xi Jinping en la Base Andrews: la primera visita oficial china en una década
Trump y Xi Jinping inician una agenda de tres días que podría redefinir la relación entre EE.UU. y China.

El miércoles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Base Conjunta Andrews, a las afueras de Washington, al mandatario chino Xi Jinping, marcando la primera visita oficial de Pekín a la Casa Blanca en más de diez años.
Una bienvenida militar cargada de simbolismo
Tras el saludo protocolario, la ceremonia incluyó una demostración aérea que desplegó un bombardero B‑2 Spirit y cuatro cazas F‑22 Raptor. La muestra buscó subrayar la potencia defensiva estadounidense y quedó acompañada por una cena de Estado en el Salón de los Espejos, donde Trump y Melania compartieron mesa con Xi y su esposa, Peng Liyuan.
Agenda de tres días de negociaciones
La visita se extenderá hasta el viernes y contempla reuniones bilaterales entre los jefes de Estado, una mesa redonda con altos funcionarios chinos –entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, y el secretario del Partido, Cai Qi– y una visita a los Archivos Nacionales, coincidendo con el 250.º aniversario de la independencia de EE. UU.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró la necesidad de mantener el canal de diálogo abierto, una postura que también respalda el Ministerio de Relaciones Exteriores de China. Al cierre de la agenda, Trump y Melania compartirán un encuentro privado con Xi y Peng antes de trasladarse a la sede histórica.
Antecedentes de una relación en tensión
Desde la última visita de Xi a la Casa Blanca en 2015, la relación bilateral ha estado marcada por la guerra comercial, restricciones a la exportación de semiconductores y disputas por la cadena de suministro de minerales estratégicos. En los últimos meses ambos gobiernos adoptaron medidas para evitar una nueva escalada arancelaria, manteniendo una tregua frágil que permite conversaciones de alto nivel.
Inteligencia artificial y control de tecnología
Uno de los focos de la agenda será la competencia en inteligencia artificial y la regulación de tecnologías consideradas estratégicas. EE. UU. ha reforzado su producción interna de chips y ha impuesto límites a la transferencia de ciertos componentes a China. Por su parte, Pekín insiste en la necesidad de “mejorar el diálogo y la cooperación” mientras gestiona sus diferencias con Washington.
Perspectivas de la visita
Más que un acto protocolario, la estancia de Xi Jinping representa el principal punto de contacto presencial entre ambas potencias en esta nueva etapa de negociaciones. Analistas locales señalan que la disposición a dialogar podría traducirse en acuerdos concretos en sectores como la energía, la infraestructura y la ciberseguridad, aunque la desconfianza mutua sigue siendo un obstáculo.
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