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Netanyahu se prepara para la ONU mientras la campaña electoral se acelera

Netanyahu se prepara para su discurso en la ONU mientras la campaña electoral y las críticas internacionales se intensifican.

Netanyahu se prepara para la ONU mientras la campaña electoral se acelera

El jueves, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu pronunciará su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, justo cuando la campaña para las elecciones nacionales, programada para el 27 de octubre, avanza a pasos agigantados. El momento no es casual; la presión internacional y la sombra de la Corte Penal Internacional (CPI) lo siguen acompañando.

Una agenda cargada de enemigos y reclamos

Netanyahu ha delineado los temas que pretende abordar: el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; los gobiernos de Francia y Reino Unido; la propia ONU; y, por supuesto, Irán, con el que Estados Unidos y Israel mantienen una confrontación abierta desde febrero. También se espera que aluda al caso del embajador israelí en Washington, Yechiel Leiter, cuyo hijo resultó gravemente herido en un supuesto ataque palestino con vehículo en la Cisjordania ocupada.

El enfrentamiento con el alcalde de la Gran Manzana

El alcalde Mamdani, que recientemente anunció la intención de ejecutar una orden de arresto de la CPI contra Netanyahu, admitió que no tenía la autoridad para hacerlo. En respuesta, el primer ministro lanzó un video dirigido al alcalde, acusándolo de “apoyar a los monstruos terroristas de Hamás” y de incitar disturbios contra la comunidad judía de la ciudad. Mamdani desmintió la acusación, asegurando que sus palabras no tenían fundamento.

La CPI y la sombra del genocidio

En 2024 la CPI, con sede en La Haya, declaró que existían motivos razonables para creer que Netanyahu era responsable de presuntos crímenes de guerra en la campaña militar en Gaza, iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Israel niega rotundamente cualquier delito y califica la investigación como una maniobra política. La tensión se agudiza cuando la oficina de Netanyahu tildó de “absurda” la reciente afirmación del presidente francés Emmanuel Macron de que Hamás no operaba en Cisjordania, recordando que el grupo ataca a judíos “casi a diario”.

Francia, Reino Unido e Irán en la mira

Francia y Reino Unido han impuesto sanciones limitadas a exportaciones israelíes procedentes de la Cisjordania ocupada, una medida que Netanyahu calificó de hostil. Por su parte, Irán sigue siendo un punto central del discurso: Israel pide a EE. UU. medidas militares más contundentes para impedir que Teherán adquiera armas nucleares. El embajador israelí ante la ONU, Danny Dannon, recordó que Irán “arma a Hezbollah, a los hutíes, a Hamás y a milicias en Irak”, y lo describió como un régimen que “mata a sus propios ciudadanos cuando protestan”.

El legado de la guerra y la presión interna

Desde el inicio del conflicto, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha señalado que la CPI acusa a Israel de “genocidio” en Gaza. Netanyahu, que mantiene una larga disputa con la ONU, acusa a la organización de encubrir a militantes de Hamás y asegura que algunos empleados de la agencia participaron en el ataque que desencadenó la guerra. A pesar del alto fuego negociado por EE. UU. en octubre de 2025, Israel sigue realizando bombardeos y restringe la entrada de equipos de reconstrucción, mientras permite la llegada de productos de lujo.

El reclamo de los palestinos y la presión humanitaria

Christian Saunders, comisionado interino de la ONU para los refugiados palestinos, denunció que Israel dificulta la llegada de suministros vitales a Gaza, como aceite de motor para la ayuda humanitaria, mientras permite la entrada de bienes de consumo. “Creo que el gobierno israelí está tratando de demostrar al público interno por qué deberían reelegirlos”, afirmó Saunders, subrayando la dimensión política del conflicto en plena campaña electoral.

Como es habitual, la intervención de Netanyahu será acompañada por protestas dentro y fuera de la sede de la ONU. Delegaciones que desaprueban sus políticas suelen abandonar la sesión y manifestantes se concentran en los alrededores del edificio, recordando que la disputa no solo se libra en los pasillos del poder, sino también en las calles de Nueva York.

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