Nobel de Medicina 2026: cómo una alga verde impulsó la optogenética
El Nobel premia una técnica que controla neuronas con luz y abre puertas a terapias visuales.

Nobel de Medicina 2026: cómo una alga verde impulsó la optogenética
El hallazgo de las canalrrodopsinas en los noventa sentó las bases de una terapia que hoy devuelve visión a pacientes ciegos.
Este lunes la Academia Sueca anunció que el Nobel de Medicina y Fisiología corresponde a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel. El galardón reconoce la creación de la optogenética, una herramienta que permite encender o apagar neuronas con pulsos de luz y que parte de un experimento con una simple alga verde realizado a principios de los años noventa.
El experimento con la alga que cambió la biología
En 1995 el biólogo alemán Peter Hegemann estudió la fototaxis de Chlamydomonas reinhardtii, una microalga flagelada que se dirige a la luz. Notó que la corriente eléctrica generada al iluminarla se activaba en menos de un microsegundo, una velocidad que descartaba cualquier cascada bioquímica tradicional. Esa rapidez insinuó que el sensor y el canal iónico estaban fusionados en una única proteína.
Alrededor del año 2000 el mismo grupo aisló las secuencias responsables y las nombró canalrrodopsinas, proteínas capaces de convertir energía luminosa directamente en una corriente iónica.
De la microalga al cerebro: nació la optogenética
Con esas secuencias en mano, Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, introdujo los genes de las canalrrodopsinas en neuronas de ratón. Al iluminar esas células con luz azul, lograba disparar potenciales de acción con precisión de milisegundos. En 2006 se acuñó el término “optogenética” y, gracias a la incorporación de fibras ópticas, los investigadores pudieron estimular regiones profundas del cerebro de animales en movimiento.
Desde entonces la técnica ha abierto la puerta a experimentos antes impensables: mapear circuitos del sueño, desentrañar la base neuronal de la empatía o modular recuerdos en tiempo real.
Primeras aplicaciones clínicas: luz contra la ceguera
Una de las promesas más tangibles es el tratamiento de la retinitis pigmentosa, una enfermedad hereditaria que destruye los fotorreceptores. El equipo liderado por Botond Roska adaptó una variante de la canalrrodopsina sensible a luz roja, llamada Chrimson, e introdujo el gen en las células restantes de la retina de un paciente ciego.
Equipado con gafas especiales que proyectan pulsos de luz, el paciente recuperó la capacidad de distinguir objetos de alto contraste sobre una mesa. No es visión perfecta, pero sí una mejora que transforma la vida cotidiana.
Repercusiones para la ciencia en Córdoba y Argentina
El reconocimiento internacional subraya la fuerza de la investigación básica y su potencial de transferencia. En Córdoba, laboratorios de neurociencia y bioingeniería ya están probando versiones locales de la optogenética para estudiar trastornos como la depresión o la epilepsia. El Nobel abre una ventana de financiamiento y colaboración que podría acelerar esos proyectos y colocar a la provincia en la vanguardia mundial.
En definitiva, lo que empezó como la curiosidad de un investigador frente a una alga verde se transformó en una herramienta que promete cambiar la forma en que entendemos y tratamos el cerebro y la visión.
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