Vance presiona a Irán para recortar su uranio al 60 % y allanar un pacto con EE. UU.
Vance condiciona cualquier pacto con Irán a una caída drástica del nivel de enriquecimiento nuclear.

Vance presiona a Irán para recortar su uranio al 60 % y allanar un pacto con EE. UU.
En una entrevista exclusiva con Reuters, el vicepresidente estadounidense JD Vance dejó clara la condición que, según él, Teherán debe cumplir para abrir la puerta a cualquier acuerdo que ponga fin a la confrontación con Washington. El funcionario sostuvo que la reducción sustancial del nivel de enriquecimiento de uranio es el punto de quiebre que la diplomacia no puede pasar por alto.
Exigencia de la Casa Blanca sobre el 60 %
Vance cuestionó la lógica de mantener material enriquecido al 60 %, un grado que supera ampliamente lo necesario para usos civiles y roza el umbral que despierta sospechas de arma nuclear. «Si no quieren una bomba, ¿para qué necesitan combustible al 60 %?», recalcó el vicepresidente, añadiendo que la única manera de demostrar buena fe es detener la producción de ese tipo de combustible y someterlo a inspecciones internacionales.
El mandatario subrayó que la diplomacia seguirá abierta, pero cualquier propuesta iraní deberá incluir una reducción tangible del stock de uranio altamente enriquecido y un mecanismo de verificación que permita a EE. UU. comprobar el cumplimiento en tiempo real.
Incertidumbre sobre la autoridad iraní
El alto funcionario también advirtió que Washington aún no tiene claridad sobre quién posee la potestad real para firmar compromisos en Teherán. Las conversaciones actuales giran en torno al presidente Masoud Pezeshkian y al canciller Abbas Araqchi, pero Vance puso en tela de juicio su capacidad para obligar a todo el aparato de poder iraní.
Esta duda se intensificó después de la muerte del líder supremo Ali Khamenei en los ataques iniciales de EE. UU. e Israel el 28 de febrero. El portavoz iraní Esmaeil Baghaei afirmó que el fallecimiento no impide que los funcionarios estadounidenses conozcan el funcionamiento institucional, aunque acusó a Washington de enviar “posiciones contradictorias”.
Repercusiones en los mercados energéticos
El debate nuclear se inserta en una guerra que, según Vance, le cuesta a EE. UU. alrededor de 3 000 millones de dólares al mes. La disputa ha tensionado el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo mundial, y ha impulsado los precios de los combustibles a niveles incómodos para los consumidores argentinos.
El vicepresidente recordó que, si bien Irán sigue capaz de atacar buques comerciales de forma puntual, le resulta cada vez más difícil bloquear de manera sostenida el tránsito energético por la zona.
Contexto político interno en EE. UU.
El tema nuclear vuelve a ser una pieza central de la campaña republicana de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre. El aumento de la gasolina y el costo de la guerra son temas que preocupan a los votantes y que el partido busca capitalizar.
Incluso el expresidente Donald Trump se sumó a la discusión en un acto en Baltimore, señalando que el mayor problema es la falta de claridad sobre quién dirige Irán y que las fuerzas iraníes están “destrozadas”. Trump dejó en el aire la pregunta de si EE. UU. terminará el conflicto “por las buenas o por las malas”.
En síntesis, Vance mantiene la puerta abierta a negociaciones, pero deja claro que el enriquecimiento al 60 % es un punto de quiebre que Irán debe modificar si quiere acercarse a un acuerdo que ponga fin al conflicto.
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