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Navanethem Pillay, la jurista sudafricana que lleva el Nobel de la Paz 2026 a casa

La jurista sudafricana de 85 años se lleva el Nobel de la Paz 2026 por su defensa del derecho internacional.

Navanethem Pillay, la jurista sudafricana que lleva el Nobel de la Paz 2026 a casa

El Comité Noruego del Nobel anunció este lunes en Oslo que el Premio Nobel de la Paz 2026 corresponde a Navanethem “Navi” Pillay, la jurista sudafricana de 85 años que ha dedicado toda su vida a fortalecer el derecho internacional y a perseguir crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio.

Una trayectoria forjada entre apartheid y justicia internacional

Pillay empezó sus estudios en la Universidad de Natal, donde se recibió de abogada en 1965. En la década de los setenta, bajo la sombra del apartheid, defendió a activistas del Congreso Nacional Africano y a presos políticos de la Isla Robben, entre ellos Nelson Mandela. Con tan solo 26 años abrió su propio estudio, el primero dirigido por una mujer no blanca en la provincia, una respuesta a la negativa de los despachos blancos a contratar a una persona de color.

Durante casi tres décadas se convirtió en una voz incansable contra la tortura y los procesos judiciales ilegales. En 1971 logró que se prohibieran los interrogatorios coercitivos contra su esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista, marcando un precedente que resonó en la lucha contra la represión estatal.

Del tribunal de Ruanda a la Corte Internacional de Justicia

Una beca Harvard‑Sudáfrica le permitió obtener una maestría y luego un doctorado en derecho en la Universidad de Harvard, convirtiéndose en la primera sudafricana en alcanzar ese grado en la Facultad de Derecho de la institución. Tras la caída del apartheid, el presidente Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica en 1995, otro hito como la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal.

Ese mismo año la Asamblea General de la ONU la eligió para el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR). Allí dirigió el histórico caso contra Jean‑Paul Akayesu, cuya sentencia reconoció la violación y la agresión sexual como actos de genocidio, sentando un precedente esencial en el derecho humanitario.

Hoy Pillay sigue activa en la Corte Internacional de Justicia, participando en procesos que investigan al gobierno de Myanmar por presunto genocidio y la investigación independiente de la ONU que acusa a Israel de cometer genocidio en Gaza.

El Comité Nobel subraya la fuerza del derecho internacional

Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel, destacó que el derecho internacional se ha convertido en la herramienta principal para resolver conflictos, desplazando la violencia como método de presión. “En un momento de desafíos existenciales, el derecho internacional ya no es solo un complemento, es una necesidad absoluta”, afirmó.

El reconocimiento a Pillay se interpreta como un llamado a los Estados para que asuman su responsabilidad frente al Estado de derecho y a las víctimas de la violencia, recordando que la justicia no es un lujo sino una condición indispensable para la paz.

El Nobel de la Paz y su eco en la actualidad

Desde su primera entrega en 1901, el Nobel de la Paz ha sido el único galardón que se otorga en Oslo, siguiendo la voluntad del inventor sueco Alfred Nobel, quien mostró gran interés por los problemas sociales y el pacifismo. Hasta la fecha, 143 laureados, entre personas y organizaciones, han sido reconocidos por sus aportes a la convivencia mundial.

El premio a Pillay refuerza la tendencia de los últimos años: premiar a quienes, desde la diplomacia y los mecanismos legales, logran frenar la escalada bélica. En un contexto donde los conflictos armados superan los niveles vistos en décadas, la decisión del Comité Nobel envía una señal clara: la paz se construye con leyes, no con cañones.

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