Gael Monfils cuelga la raqueta y se lanza a la gestión patrimonial en Suiza
El tenista francés cuelga la raqueta y se prepara para una vida en la banca suiza.

El viernes 5 de octubre la International Tennis Integrity Agency (ITIA) oficializó el retiro del tenista francés Gael Monfils, de 40 años, sin que el propio haya emitido un comunicado ni una despedida pública. La decisión tomó a la comunidad del tenis por sorpresa, justo cuando su nombre figuraba en la agenda del ATP de Lyon y del Masters 1000 de París, programados para principios de noviembre.
El último duelo en Flushing Meadows
Monfils jugó su última partida el 3 de septiembre en el US Open, donde cayó en segunda ronda ante el estadounidense Learner Tien con un marcador de 6‑3, 6‑4 y 6‑3. Tres días antes, el 1 de septiembre, celebró su cumpleaños número 40 con una victoria sobre el paraguayo Adolfo Daniel Vallejo, convirtiéndose en el jugador de mayor edad en ganar un partido del cuadro principal del US Open desde Jimmy Connors en 1992. La USTA le entregó un cuadro conmemorativo y el público lo aplaudió de pie.
Retiro y sus implicancias antidopaje
Adrian Bassett, responsable de comunicación de la ITIA, confirmó a L’Equipe que Monfils notificó su decisión y que, a partir de ese momento, queda eximido de los controles antidopaje. En caso de volver a la pista, tendría que someterse a seis meses de pruebas fuera de competición, el mismo procedimiento que siguió Serena Williams en su regreso.
Nuevo rumbo: la oficina de finanzas suiza
Poco después de su derrota en Nueva York, el ex‑campeón sorprendió a la prensa al anunciar que su próximo capítulo será en una oficina suiza de gestión patrimonial. Firmó con Alphaswiss, una firma con sede en Suiza, donde empezará a laburar en 2027. “Voy a ser más un tipo de las finanzas”, comentó Monfils, asegurando que el tenis seguirá presente en su vida, pero relegado a un segundo plano mientras su esposa, la tenista ucraniana Elina Svitolina, sigue compitiendo.
La generación francesa y su legado
Monfils formó parte de una generación que también contó con Jo‑Wilfried Tsonga, Richard Gasquet y Gilles Simon. Juntos dominaron el circuito durante más de una década, aunque ninguno logró alzarse con el título de Roland Garros; el último francés en ganar allí fue Yannick Noah en 1983. A lo largo de su carrera, Monfils sumó 13 títulos, alcanzó el puesto número 6 del ranking mundial en 2016 y acumuló más de 25 millones de dólares en premios, convirtiéndose en el francés con mayor número de victorias en majors (131).
Palabras de los compañeros
Daniil Medvedev, número 6 del mundo y uno de los últimos rivales de Monfils, lo recordó como “un tipo muy gracioso y un rival muy difícil”. El ruso subrayó la calidad de la carrera del francés, concluyendo que “no hay nada negativo que decir sobre él”.
Con su retiro, el tenis pierde a una figura carismática y a un espectáculo de movimiento en la pista, pero gana a un profesional que apuesta por la estabilidad financiera y la vida familiar. La historia de Monfils sigue abierta, ahora desde una oficina de Suiza, pero su huella en el deporte seguirá resonando en los torneos y en la memoria de los aficionados cordobeses.
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