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Se fue con críticas de River y ahora mete un gol cada 33 minutos

La etapa de Miguel Borja en River terminó entre cuestionamientos por su rendimiento, pero su desembarco en el fútbol mexicano sirvió para disipar cualquier duda sobre su categoría. El colombiano comenzó su aventura en la Liga MX de manera espectacular, luciendo la camiseta de América. Llegó al conjunto de las “Águilas” con la enorme responsabilidad de convertirse en el referente ofensivo de Coapa y, en apenas cinco partidos, sus actuaciones no solo estuvieron a la altura, sino que superaron cualquier expectativa previa.

Las cifras del atacante en sus primeros compromisos son sencillamente impresionantes: suma ya cinco goles en cinco encuentros disputados. Sin embargo, lo verdaderamente impactante emerge al analizar su tiempo real sobre el terreno de juego. Únicamente acumuló 167 minutos con el elenco azteca, suficientes para gritar gol en cinco oportunidades. Esta efectividad demoledora arroja un promedio estratosférico de un tanto cada 33 minutos, un registro fuera de todo parámetro habitual en el fútbol moderno.

El valor de sus números aumenta al constatar que solo comenzó como titular en dos de los cinco partidos; en los tres restantes saltó desde el banco como recambio. Lejos de afectarle, la condición de suplente potenció su olfato goleador, marcando tres de sus tantos tras ingresar en la segunda mitad.

Su más reciente exhibición tuvo lugar frente a Atlas, rival ante el cual convirtió una anotación de gran factura técnica. Borja volvió a hacer gala de sus notables cualidades como rematador dentro del área y confirmó que atraviesa un momento de máxima confianza.

LA CARRERA DE MIGUEL BORJA

El atacante colombiano inició su camino profesional en Cúcuta Deportivo, para luego registrar pasos tempranos por Deportivo Cali, La Equidad y Livorno de Italia. Su explosión definitiva llegó en Cortuluá, donde quebró el récord de goles en torneos cortos, impulso que lo llevó a Independiente Santa Fe y, posteriormente, a Atlético Nacional. En el conjunto verdolaga alcanzó la cima continental al conquistar la Copa Libertadores 2016, siendo figura estelar.

Ese impacto propició su salto a Palmeiras de Brasil, institución con la que celebró títulos de relieve antes de regresar a su país para brillar en Junior de Barranquilla, club de sus amores. Tras una valiosa etapa de consagración en River, donde dejó una marca importante de anotaciones, el ariete asumió un nuevo reto en la Liga MX al incorporarse a América.

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