Trump y Carney acercan un pacto que pondría fin a la guerra comercial EE. UU‑Canadá
Trump y Carney confirman que están a punto de cerrar un pacto que pondrá fin a la disputa arancelaria entre EE. UU. y Canadá.

El domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunciaron que están a punto de cerrar un acuerdo que detendría la disputa arancelaria que ha tensado la relación comercial entre ambos países desde hace meses.
La llamada que marcó el rumbo
La declaración surgió tras una conversación telefónica en la que los líderes abordaron los gravámenes que Washington impuso a productos canadienses y las medidas de represalia que Ottawa respondió. Ambos coincidieron en que esas barreras habían encendido una tensión que ahora buscan disipar.
Aranceles y contramedidas en la balanza
Durante el intercambio, Trump y Carney repasaron los principales aranceles que habían sido aplicados a bienes de origen canadiense, como el acero y la madera, y las respuestas canadienses que incluyeron cuotas y restricciones a ciertos productos estadounidenses. Las partes admitieron que la escalada tarifaria estaba afectando a exportadores y consumidores de ambos lados de la frontera.
Voluntad política para revertir la escalada
Los funcionarios subrayaron que el acercamiento entre Washington y Ottawa refleja una voluntad política clara de revertir la escalada. Según sus palabras, el consenso está lo suficientemente cerca como para que pronto se anuncie una solución concreta que beneficie a los exportadores y a los consumidores de ambos países.
Qué se espera del acuerdo
Si el pacto se concreta, se anticipa una normalización de los flujos comerciales que habían sido obstaculizados por los aranceles y las represalias. Empresas de ambos lados podrían volver a operar sin las barreras que complicaron sus operaciones, lo que favorecería la competitividad y la estabilidad económica regional.
Contexto y repercusiones en la región
Este acercamiento se produce en un momento en que la economía norteamericana y canadiense buscan estabilizar sus cadenas de suministro tras la pandemia. La frontera entre ambos países, una de las más transitadas del mundo, depende de un comercio fluido; cualquier interrupción repercute en sectores como la agroindustria, la automotriz y el turismo. Un acuerdo pronto firmado podría también sentar un precedente para futuras negociaciones comerciales en América del Norte.
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