El Llamado del Cardenal Rossi: Acompañar sin Juicios a las Personas con Adicciones
El cardenal Ángel Rossi llama a la reflexión y la acción para acompañar a las personas con adicciones de manera integral y sin juzgar

En un mundo donde las adicciones siguen siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad, el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, ha lanzado un llamado a la reflexión y la acción. Desde Roma, donde participa en el segundo consistorio convocado por el papa León XIV, Rossi envió un videomensaje a los asistentes del 2° Congreso Arquidiocesano de Adicciones, organizado por la Universidad Católica de Córdoba y otras instituciones locales.
El mensaje del cardenal estuvo centrado en la necesidad de acompañar a las personas con adicciones de manera integral, sin juzgar y con presencia. Rossi pidió disculpas por no poder asistir de manera presencial, pero aseguró que su corazón y compromiso estaban con los presentes. A lo largo de su intervención, el cardenal estructuró su mensaje en torno a cinco lineamientos propuestos por el papa León XIV para abordar las adicciones, ofreciendo una visión holística y compasiva para enfrentar este desafío.
El primer punto abordado por Rossi fue la educación para la libertad. Enfatizó que no basta con prohibir, sino que hay que educar, formar la conciencia y favorecer una libertad interior, entendida como la capacidad de elegir responsablemente. El desafío, según el cardenal, es ayudar a los jóvenes a descubrir el valor de la vida y elegir el bien en un contexto donde casi todo está permitido. Esto requiere un enfoque educativo que no solo se centre en la transmisión de conocimientos, sino también en el desarrollo de habilidades para la vida y la toma de decisiones responsables.
El acompañamiento con presencia y escucha fue el segundo aspecto destacado por Rossi. Sostuvo que el tratamiento de las adicciones no comienza con la moralización, sino con la presencia, mediante un acompañamiento atento, solidario y sin juicios. Cada uno de los jóvenes clama por ayuda, por un sentido a su vida, y es importante saber escuchar ese clamor. El arzobispo alentó a los presentes a ser un apoyo firme y comprometido con aquellos que buscan superar sus adicciones, recordando que la presencia y la escucha son fundamentales en el proceso de recuperación.
La necesidad de fortalecer la autoestima fue otro punto clave en el mensaje del cardenal. Sin raíces fuertes, cualquier viento nos arrastra, advirtió. La baja autoestima y la inestabilidad emocional constituyen un terreno propicio para distintos tipos de adicciones. Por ello, es fundamental ayudar a los jóvenes a sentirse necesarios, amados e importantes, más allá de los ‘me gusta’ en las redes sociales. Esto puede lograrse a través de programas y actividades que promuevan el desarrollo personal y la autoestima, como deportes, arte, y servicios comunitarios.
El cuarto eje planteado por Rossi fue llenar el vacío con bondad, mediante la creación de espacios de desarrollo, trabajo, deporte, educación y espiritualidad que ofrezcan alternativas concretas. La cura definitiva para la adicción no reside en la soledad, sino en las relaciones. Es crucial construir comunidades que prioricen la solidaridad por encima del individualismo, ofreciendo a los jóvenes un sentido de pertenencia y apoyo. Esto puede incluir la creación de grupos de apoyo, programas de mentoría, y actividades comunitarias que fomenten la conexión y el sentido de pertenencia.
Finalmente, el cardenal destacó el fundamento espiritual como parte del proceso de recuperación. Citando al papa León XIV, aseguró que ninguna terapia será eficaz si carece de un fundamento espiritual. Rossi remarcó que todo ser humano, incluso el más esclavizado, es capaz de transformarse, y que es fundamental creer en esa capacidad de cambio. Alentó a los participantes a perseverar en su labor, recordando que en cada uno de los jóvenes va el corazón, y que uno solo de ellos ya merece todo el esfuerzo y dedicación.
Antes de concluir, Rossi renovó su agradecimiento a quienes trabajan en el acompañamiento de personas con consumos problemáticos y retomó la idea de ser ‘sanadores’ y ‘hombres y mujeres que cuidan de los dolientes’. Aunque la tarea puede estar llena de dificultades, recaídas y resultados no siempre esperados, el cardenal instó a no desfallecer, recordando que el acompañamiento y el amor pueden ser la diferencia entre la oscuridad y la luz para muchos jóvenes que luchan contra las adicciones.
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