La escalada de tensiones en el Golfo Pérsico: Irán y Estados Unidos en un punto de quiebre
La tensión en el Golfo Pérsico ha alcanzado un punto crítico después de una serie de ataques de Irán contra instalaciones estadounidenses

La escalada de tensiones en el Golfo Pérsico: Irán y Estados Unidos en un punto de quiebre
La situación en el Golfo Pérsico se ha vuelto cada vez más tensa después de que el régimen de Irán lanzara una serie de ataques contra instalaciones militares de Estados Unidos en la región. Los ataques, que incluyeron el uso de misiles y drones, se produjeron en varios países del Golfo, incluyendo Jordania, Bahréin, Kuwait y Qatar.
Según fuentes iraníes, los ataques fueron una represalia por los bombardeos estadounidenses contra posiciones militares iraníes en la región. La Guardia Revolucionaria de Irán informó que había destruido un radar de control aéreo estadounidense en la región de Ghanim, en Omán, y un radar de control marítimo situado en formaciones rocosas del estrecho de Ormuz.
El Ministerio de Defensa de Qatar confirmó la interceptación de varios ataques contra el Estado, reivindicados por Teherán a través de comunicados de la Guardia Revolucionaria. Las autoridades locales en Qatar comunicaron que sus fuerzas armadas estuvieron contrarrestando ataques con misiles, sin ofrecer detalles sobre el alcance de las operaciones ni sobre posibles daños materiales o humanos. Se desconoce el número exacto de víctimas y lesiones sufridas durante los ataques.
La agencia iraní Fars, asociada a la Guardia Revolucionaria, aseguró que al menos tres misiles impactaron en la base de la Quinta Flota de la Armada estadounidense en Bahréin, ubicada en el distrito de Juffair. Fuentes de Fars reportaron también ataques directos con drones contra refinerías de petróleo y bases estadounidenses en Bahréin, si bien las autoridades locales no han confirmado esta información. El impacto de estos ataques podría tener consecuencias significativas en la producción de petróleo y gas en la región, lo que podría afectar a la economía global.
La escalada de tensiones ha paralizado en gran medida el comercio a través del estrecho de Ormuz, principal ruta marítima mundial para el transporte de petróleo y gas, lo que ha provocado un aumento en los precios internacionales de la energía. Teherán ha reanudado el bloqueo del estrecho, mientras que Washington ha vuelto a bloquear los puertos iraníes a partir del miércoles pasado. La comunidad internacional se está uniendo en un llamado a la calma y la negociación, en un intento por prevenir un conflicto que podría tener graves consecuencias para la estabilidad global.
Fuentes citadas por Reuters indicaron que Irán podría presionar a sus aliados hutíes en Yemen para cerrar el Bab al-Mandeb, otro paso estratégico en la desembocadura del mar Rojo, si Washington ataca infraestructura iraní. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que el presidente estadounidense Donald Trump no permitirá acciones hostiles en la zona sin que Irán enfrente consecuencias. La situación en el Golfo Pérsico sigue siendo tensa, con ambos lados preparados para cualquier eventualidad.
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