Hezbollah en Brasil: La amenaza silenciosa que desafía la seguridad regional
La presencia de Hezbollah en Brasil es un desafío que requiere una estrategia coordinada y multifacética para proteger la seguridad de la región.

Hezbollah en Brasil: La amenaza silenciosa que desafía la seguridad regional
La expansión de las organizaciones criminales en Brasil ha generado una colaboración creciente con actores vinculados al terrorismo en Oriente Medio, incluyendo a Hezbollah en el Líbano. Financiados por miles de millones de dólares provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas, estos grupos recurren a sofisticados esquemas internacionales para mover y blanquear dinero, comprometiendo la seguridad regional y representando una amenaza para todo el hemisferio.
La Operación Hawala, lanzada por la Policía Federal en julio, puso en evidencia la magnitud de este desafío. La operación resultó en la detención de 10 personas y la acusación formal de otras 12, y tiene como objetivo una red internacional que blanqueó 100 millones de reales brasileños durante tres años en beneficio de las tres mayores facciones criminales de Brasil: el PCC, el Comando Vermelho y el Terceiro Comando Puro (TCP). Las autoridades ya están investigando posibles vínculos con Al-Qaeda y Hezbollah.
La conexión entre Brasil y Hezbollah se remonta a varias décadas. El país ha albergado permanentemente al principal representante regional de la organización. El difunto jeque Ali Abou Raya, quien se desempeñó como imán de la Mezquita del Mensajero de Dios en São Paulo, trabajó para el Departamento de Relaciones Exteriores (DRE) de Hezbollah y también prestó servicios en Canadá y Bélgica antes y después de su estancia en Brasil. Su sucesor, el jeque Bilal Mohsen Wehbe, también fue miembro del DRE de Hezbollah y fue identificado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como el «principal representante de Hezbollah en Sudamérica» en 2010.
La red de Hezbollah en Brasil va más allá de la recaudación de fondos dentro de la comunidad chií libanesa. Durante décadas, miembros de esta comunidad han participado activamente en actividades relacionadas con el terrorismo y su financiación. En 2004 y 2006, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a varios financistas de Hezbollah radicados en la zona fronteriza libanesa, todos con doble nacionalidad libanesa y brasileña. La convergencia del terrorismo y el crimen representa una amenaza de primer orden para la seguridad nacional de Brasil.
Para combatir esta amenaza, Brasil podría considerar el precedente argentino. En 2019, Argentina creó el Registro Público de Personas y Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). Instrumentos de este tipo, junto con la designación de Hezbollah como organización terrorista, podrían ampliar la capacidad del Estado para desmantelar un componente fundamental de la convergencia entre terrorismo y delincuencia en Brasil y reducir la capacidad de las facciones criminales para lavar fondos obtenidos ilícitamente. Ampliar el enfoque de Brasil en el intercambio de inteligencia con socios regionales, incluyendo Estados Unidos, contra las redes de financiamiento del terrorismo fortalecería aún más la capacidad de Brasil para desmantelar las estructuras financieras de Hezbollah.
La presencia de Hezbollah en Brasil es un desafío que requiere una estrategia coordinada y multifacética. El país debe afrontar esta amenaza con renovado vigor, utilizando todos los instrumentos estatales para combatir a una organización que representa tanto una amenaza terrorista internacional como una amenaza vinculada al crimen organizado transnacional. Afrontar la presencia de Hezbollah en territorio brasileño sería un buen punto de partida para debilitar su red regional y proteger la seguridad de la región.
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