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Descubren el exoplaneta “gigante acuoso” HD 176071 b, que completa una órbita en 14 horas

Un gigante acuoso a 335 años luz completa una órbita en 14 horas y podría ser engullido por su estrella.

Descubren el exoplaneta “gigante acuoso” HD 176071 b, que completa una órbita en 14 horas

Un consorcio internacional de astrónomos anunció este martes el hallazgo de HD 176071 b, un mundo intermedio entre la Tierra y Neptuno que se ubica a 335 años luz de nuestro Sistema Solar. El planeta, que gira alrededor de su estrella en apenas 14 horas, muestra señales de contener una enorme cantidad de agua y está tan cerca del astro que, según los modelos, podría ser devorado en millones de años.

¿Cómo se detectó un planeta que no pasa por delante de su estrella?

El método tradicional de tránsito quedó fuera de juego porque la órbita de HD 176071 b no se alinea con la Tierra. En su lugar, los investigadores siguieron la variación de la luz reflejada por la atmósfera del planeta a lo largo de su ciclo orbital. Cuando la cara iluminada se vuelve visible, el brillo sube; cuando el lado nocturno da la cara, el brillo cae. Esa curva de fase permitió estimar radio, masa y, sobre todo, inferir la presencia de nubes densas y reflectantes en zonas más frías del planeta.

Un “desierto neptuniano” con agua a presión supercrítica

Con un radio 2,5 veces mayor que el terrestre y una masa cercana a 8,5 veces la de la Tierra, HD 176071 b se clasifica dentro del llamado “desierto neptuniano”, una zona donde la radiación extrema suele desintegrar planetas de esas dimensiones. Los cálculos de densidad indican que casi la mitad de su masa podría estar compuesta por agua, aunque no en forma de océanos templados. Las temperaturas y presiones son tan altas que el agua existiría como vapor abrasador en la atmósfera y como fase supercrítica bajo la superficie, un estado que ni la ciencia ni la imaginación habían contemplado en un planeta tan cercano a su estrella.

Clima infernal y rotación síncrona

El planeta orbita a solo 2,4 millones de kilómetros de su estrella, lo que equivale al 1,6 % de la distancia Tierra‑Sol. Esa proximidad genera una radiación descomunal y una fuerza de marea que deforma permanentemente el globo. La mayoría de los estudios coinciden en que HD 176071 b gira en modo síncrono: una cara siempre mira al sol, la otra permanece en perpetua oscuridad. El contraste térmico alimenta corrientes atmosféricas violentas y una posible redistribución de nubes que explica las diferencias observadas entre los datos de Kepler (2015) y los de TESS (2021).

¿Un futuro condenado a ser devorado?

Las fuerzas de marea también pueden robar energía orbital, acercando progresivamente al planeta a su estrella. Si la migración continúa, la estrella acabaría engullendo a HD 176071 b. Mientras tanto, la intensa irradiación podría provocar la pérdida de hidrógeno y helio, reduciendo la envoltura gaseosa y dejando al descubierto un núcleo rocoso‑acuoso. La presencia de agua en esas condiciones desafía los modelos actuales y abre la puerta a nuevas teorías sobre la supervivencia de volátiles en ambientes ultracalientes.

Perspectivas de investigación y contexto argentino

Los próximos años permitirán afinar la curva de fase con observaciones desde tierra y con misiones como el James Webb Space Telescope. En Argentina, investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba participan en el proyecto de seguimiento, lo que demuestra que la ciencia local también está en la jugada de los descubrimientos más lejanos. Con datos más precisos, los científicos podrán confirmar si los cambios entre Kepler y TESS reflejan una verdadera evolución atmosférica o limitaciones instrumentales.

HD 176071 b prueba que los exoplanetas que no transitan pueden estudiarse y que el universo sigue guardando sorpresas en sus rincones más hostiles.

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