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EE.UU. y China intensifican la pugna por el próximo secretario general de la ONU

La pugna entre Washington y Pekín complica la elección del sucesor de Guterres y reaviva el debate sobre género y representación latinoamericana.

Washington y Pekín se miran de reojo mientras la ONU avanza en la búsqueda del sucesor de Antonio Guterres, y la tensión entre Donald Trump y Xi Jinping pone en jaque la designación que se decidirá antes de la cumbre bilateral del 24 de septiembre.

El veto como moneda de cambio en el Consejo de Seguridad

En el Consejo de Seguridad, los cinco miembros permanentes – EE.UU., China, Rusia, Reino Unido y Francia – conservan el poder de veto. Un solo “no” basta para descartar al candidato que haya conseguido la mayor cantidad de apoyos, lo que obliga a los 5P a buscar una fórmula que evite cualquier objeción. No se trata de sumar votos, sino de garantizar que ninguno de los grandes bloques ejerza su derecho de veto.

Washington apuesta por el argentino Rafael Grossi

La Casa Blanca ha puesto su respaldo en Rafael Grossi, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica y argentino de nacimiento, como una opción viable. Hasta hace poco, Francia y el Reino Unido también le ofrecían su voto. Sin embargo, la postura de Trump respecto a la soberanía de las Islas Malvinas generó incertidumbre en Londres, que teme que Grossi, desde la cumbre de la ONU, impulse la reivindicación argentina.

Pekín y Moscú prefieren a Rebeca Grynspan y a Carolyn Rodrigues‑Birkett

China y Rusia, por su parte, se sienten cómodos con la candidatura de Rebeca Grynspan, secretaria de la UNCTAD, y con la propuesta de Carolyn Rodrigues‑Birkett. Ambas mujeres representan la presión de los BRICS por una mayor representación femenina y latinoamericana en la cúpula de la ONU, y cuentan con el apoyo de varios países del Sur Global que buscan romper la tradición de liderazgos masculinos.

Los BRICS exigen paridad de género y mayor presencia latinoamericana

En la última reunión de los BRICS, celebrada en la India, se aprobó una resolución que recuerda que nunca se ha elegido a una mujer como secretario general y que solo dos latinoamericanos y africanos han ocupado el cargo. El texto subraya la necesidad de diversificar la cúpula y alimenta la disputa entre Washington, que se muestra reacio a una designación femenina, y Pekín, que la apoya con firmeza.

Lecciones del pasado y riesgos de un retraso

El proceso no es nuevo. En 1996, la comunidad diplomática pasó por nueve rondas de “straw polls” antes de que Kofi Annan fuera elegido. Hoy, la combinación de la rivalidad comercial, las sanciones a Irán y la guerra de tarifas globales vuelve a poner el reloj en marcha, pero con la amenaza de una prórroga del mandato de Guterres que la administración republicana ya descartó. Si Trump decide vetar la opción de Xi o, por el contrario, abstenerse a cambio de concesiones, la designación podría alargarse varios meses más.

Mientras tanto, la comunidad internacional sigue atenta a cada movimiento, sabiendo que la figura del secretario general no solo dirige la diplomacia global, sino que también simboliza el equilibrio de poder entre las grandes naciones.

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