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Reinhold Messner, 82 años y el legado de los 14 ochomiles sin oxígeno

Una mirada a la trayectoria del alpinista que redefinió la montaña

Reinhold Messner, 82 años y el legado de los 14 ochomiles sin oxígeno

El mítico alpinista austriaco Reinhold Messner, hoy con 82 años, sigue siendo la referencia obligada cuando se habla de los ochomiles. Nacido el 17 de septiembre de 1944 en Bressanone, Italia, su vida está marcada por una serie de hazañas que cambiaron la forma de entender la montaña.

Los primeros pasos en los Dolomitas

Messner creció en el valle de Villnöss, bajo la sombra de los picos dolomíticos. Su padre, Josef, maestro de escuela y aficionado a la escalada, lo llevó a los 5 años a subir 3.000 metros con sus hermanos. Aquellas jornadas de juego y esfuerzo forjaron una relación íntima con la roca y el hielo, y la montaña dejó de ser un paisaje lejano para pasar a ser parte del día a día del chico.

En la adolescencia, Reinhold y su hermano Günther perfeccionaron un estilo de escalada que privilegiaba la autonomía: menos porteadores, menos equipo y decisiones tomadas por los propios escaladores. Esa filosofía, más tarde llamada «estilo alpino», los separó de las grandes expediciones militares que dominaban la época.

La tragedia del Nanga Parbat

En junio de 1970 los hermanos se lanzaron a la cara Rupal del Nanga Parbat, la llamada «Montaña Salvaje». El 27 de junio lograron la primera cumbre por esa vertiente, pero el descenso se tornó fatal. Günther, agotado, quedó rezagado y una avalancha lo sepultó. Reinhold logró bajar solo, perdiendo varios dedos de los pies y quedando prácticamente congelado.

Durante años se debatió si Messner había abandonado a su hermano. En 2005 los restos hallados en la vertiente Diamir confirmaron la versión del alpinista: su hermano había muerto bajo la nieve. La tragedia no frenó a Reinhold; al contrario, lo impulsó a demostrar que la montaña podía ser conquistada con mínima ayuda externa.

El Everest sin oxígeno

El 8 de mayo de 1978 Messner y el austríaco Peter Habeler lograron lo que la comunidad alpina consideraba imposible: tocar la cima del Everest sin oxígeno suplementario. Dos años después, el 20 de agosto de 1980, Messner volvió a la cumbre, esta vez en solitario y bajo una tormenta de nieve, dejando su carpa y provisiones en el último campamento. Fue el primer ascenso en solitario del Everest sin oxígeno.

Esa proeza consolidó su filosofía: grupos reducidos, equipamiento mínimo y dependencia absoluta de la propia fuerza. El éxito sirvió de carta de presentación para la siguiente meta: los catorce ochomiles del planeta.

Los catorce ochomiles

A partir de 1979 Messner empezó a coleccionar cumbres de más de 8.000 metros sin oxígeno. Primero el K2, conocida como la montaña más peligrosa, y en 1981 el Shishapangma. En 1982, en una sola temporada, escaló Kangchenjunga, Gasherbrum II y Broad Peak, sumando tres ochomiles en pocos meses.

Los años siguientes fueron una carrera contra el tiempo: Cho Oyu, Dhaulagiri y Annapurna completaron la lista en el Himalaya. Para 1986 solo quedaban dos picos, Makalu y Lhotse, que conquistó en el mismo año, culminando el 16 de octubre en la cima del Lhotse (8.516 m). Con 16 años de experiencia en los ochomiles, se convirtió en el primer ser humano en haber alcanzado los 14 picos más altos del planeta, siempre sin oxígeno suplementario.

Más allá de las cumbres

Tras cerrar la etapa de los ochomiles, Messner siguió buscando desafíos. Entre 1989 y 1990 cruzó la Antártida a pie junto a Arved Fuchs, recorriendo unos 2.800 km desde el Polo Sur hasta la costa. Luego emprendió travesías por Groenlandia, el desierto de Taklamakán, el Gobi y otras regiones remotas, demostrando que la aventura puede ir más allá de la altura.

El alpinista también se convirtió en escritor prolífico, con más de cincuenta libros y participaciones en documentales que relatan sus expediciones y la cultura de montaña. Fundó el Museo de Montaña Messner en el Tirol del Sur, un complejo de seis espacios que preservan la historia del alpinismo y la vida de los pueblos de altura.

De 1999 a 2004 se desempeñó como diputado europeo por los Verdes italianos, impulsando leyes de conservación y desarrollo sostenible en regiones montañosas. Junto a su esposa Diane creó la Reinhold Messner Stiftung, que apoya a comunidades del Himalaya, Karakórum, Hindu Kush, Andes y Cáucaso. A sus 82 años, sigue siendo una voz activa contra la comercialización desmedida del turismo de montaña.

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