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Von der Leyen aplaude la ley Graham y pide una presión atlántica más fuerte contra Rusia

La presidenta europea aplaude la sanción estadounidense y llama a una coordinación atlántica más firme.

El jueves, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, celebró la aprobación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos del proyecto de ley conocido como ley Graham. La norma, impulsada por el senador republicano Lindsey Graham, incorpora un nuevo paquete de sanciones dirigido a Rusia e Irán y, según la mandataria europea, envía un mensaje claro sobre la necesidad de coordinar la presión atlántica contra Moscú.

Qué contiene la ley Graham

El proyecto amplía las restricciones a funcionarios, bancos y sectores estratégicos de la economía rusa, y ataca la llamada “flota en la sombra”, la red de petroleros que el Kremlin usa para evadir los embargos occidentales. Además, faculta al presidente de EE.UU. a imponer aranceles de hasta el 100 % a los principales compradores de petróleo y gas rusos, con el objetivo de cortar la última vía de financiación de la maquinaria bélica de Rusia.

Reacción de la presidenta europea

En su cuenta de redes sociales, von der Leyen recordó que la Unión Europea debe mantener y reforzar las medidas que limitan los recursos de Rusia durante la guerra. “En el discurso del Estado de la Unión dejé claro que la UE debe seguir ejerciendo presión sobre Rusia, tomando todas las medidas posibles para debilitar su maquinaria bélica”, escribió la presidenta de la Comisión.

El mensaje quedó ligado a la aprobación de la ley Graham, que la mandataria describió como una señal de que “ambos lados del Atlántico pueden marcar la diferencia”. Von der Leyen también rindió homenaje al senador fallecido en julio, calificándolo de “amigo” y subrayando su convicción de que la acción coordinada será clave para acelerar el fin del conflicto.

Próximos pasos y expectativas

El proyecto aún necesita la firma del presidente Donald Trump para convertirse en ley. De concretarse, la UE dispondrá de una herramienta adicional para sincronizar sus sanciones con las de Washington, lo que, según analistas, podría intensificar la presión económica sobre Rusia y complicar aún más la logística de su “flota en la sombra”.

Escalada del conflicto en Ucrania

Mientras se discuten las sanciones en Washington, Rusia anunció una serie de ataques contra instalaciones militares y energéticas en Ucrania, incluyendo la capital, Kiev, y las regiones de Zaporizhzhia y Odesa. Las autoridades ucranianas reportaron al menos 25 heridos en zonas residenciales de ambas ciudades.

Según el Ministerio de Defensa ruso, los golpes se ejecutaron con armas de precisión terrestre, marítima y aérea, además de drones. Entre los objetivos señalados figuran talleres de producción y almacenamiento de drones, una empresa de componentes para naves no tripuladas, un centro de datos llamado De Novo y una instalación energética en Brovari que abastece a bases militares en la zona de Kiev.

Ucrania denunció daños en infraestructura civil, con 18 lesionados en la capital y siete en Odesa, y denunció la vulneración de instalaciones de datos que, según Moscú, sirven a usos militares. El ataque, describió el mando ruso, buscó “destruir la capacidad de producción y apoyo logístico del enemigo”.

El cruce de ambas noticias –las sanciones en el Congreso estadounidense y la escalada de los ataques rusos en suelo ucraniano– muestra la complejidad de la guerra y la urgencia de que la comunidad internacional mantenga una respuesta coordinada.

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