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Irán acelera la reconstrucción de la instalación nuclear Taleghán 2 bajo una gigantesca lona en Parchín

Irán avanza a paso rápido en la obra de Taleghán 2, mientras la vigilancia internacional sigue sin acceso.

Irán volvió a poner en marcha la obra en el complejo militar de Parchín, al sureste de Teherán, donde la instalación conocida como Taleghán 2 se está reconstruyendo a gran velocidad. Imágenes satelitales del 13 de septiembre, analizadas por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS), muestran una lona enorme que cubre la estructura subterránea dañada mientras camiones volquete, topadoras, bombas, mezcladoras de hormigón y grúas laboran sin descanso.

Una cubierta que busca evadir la observación aérea

Según el portal Iran Insight, la lona tiene la intención de ocultar los trabajos a la vigilancia aérea y satelital. Los analistas de ISIS explican que la reparación comenzó en junio, cuando se sellaron tres agujeros provocados por bombas antibúnker en el ataque que precedió. En los meses de junio y julio se detectaron excavaciones, refuerzos de acero y la colocación de tapas de hormigón permanente, indicios de un esfuerzo por endurecer la defensa contra futuros bombardeos.

Una historia de ataques y reconstrucciones sucesivas

La planta original fue destruida en un bombardeo israelí en octubre de 2024. Irán la levantó de nuevo en mayo de 2025 y, a comienzos de 2026, había completado un búnker reforzado con capas de hormigón y tierra, además de barreras antidrones. En noviembre de 2025, las imágenes mostraron dentro de la instalación un objeto cilíndrico de unos 36 metros de largo por 12 metros de ancho, que ISIS describió como una posible cámara de contención de explosivos de alta potencia, aunque sin confirmar su uso final.

El mes de marzo de 2026 trajo otro ataque: tres grandes perforaciones aparecieron sobre la zona donde se encontraba la cámara, y el instituto concluyó que probablemente quedó destruida. A pesar de estos reveses, Teherán sigue reconstruyendo el mismo emplazamiento, lo que plantea dudas sobre los objetivos reales del gobierno iraní.

El programa nuclear militar que respalda a Taleghán 2

Taleghán 2 forma parte del llamado Plan Amad, un proyecto vinculado a trabajos sobre un artefacto explosivo nuclear a comienzos de los años 2000. Documentos del archivo nuclear iraní indican que el edificio albergó una cámara de explosivos de alta potencia y equipos de rayos X ultrarrápidos para estudiar compresiones explosivas. En 2003 se realizó allí una prueba a escala de un sistema de iniciación múltiple, tecnología esencial para detonar una arma nuclear de implosión. El OIEA nunca inspeccionó directamente esa instalación.

Una evaluación del organismo en 2015 señaló que, hasta finales de 2003, Irán disponía de una estructura capaz de coordinar actividades relacionadas con el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear bajo el Plan Amad, aunque reconoció que algunas tareas continuaron de forma no coordinada después de su suspensión. Evaluaciones posteriores confirmaron que instalaciones como Lavizán‑Shian, Varamín y Marivan formaron parte de un programa nuclear estructurado no declarado, sin evidencia de que siga activo hoy.

Vigilancia internacional en jaque

El director del OIEA, Rafael Grossi, declaró ante la Conferencia General en Viena que la agencia lleva más de seis meses sin realizar inspecciones en Irán, salvo una visita a la central de Bushehr en junio. Además, no se ha podido confirmar el paradero de 440,9 kg de uranio enriquecido al 60 % que Teherán poseía antes de los bombardeos de junio de 2025, una cantidad cercana al umbral de grado armamentístico. Grossi calificó la situación como “motivo de grave preocupación en materia de proliferación”.

La Junta de Gobernadores del OIEA remitió por primera vez en veinte años el caso iraní al Consejo de Seguridad de la ONU, acusando a Teherán de incumplir sus obligaciones de salvaguardias. Irán respondió calificando la medida de motivada políticamente y alegó que los ataques de EE. UU. e Israel habían vuelto inviables las inspecciones regulares. Sin acceso de los inspectores, el propósito exacto de lo que se está reconstruyendo bajo la lona de Taleghán 2 seguirá siendo una incógnita, al menos por ahora.

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