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El Consejo de Seguridad queda en blanco mientras EE.UU. y China se disputan al futuro secretario general de la ONU

La votación quedó sin resultados mientras las grandes potencias siguen sin consensuar al candidato

El Consejo de Seguridad de la ONU votó hoy a las 10 am (hora de Nueva York) y, tras dos rondas de straw polls, ninguno de los aspirantes logró la mayoría de nueve votos necesarios. La sesión quedó sin resultados y la decisión final pasará a la Asamblea General, que se reunirá en septiembre.

El veto como pieza clave del tablero diplomático

Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia siguen ostentando el derecho de veto, lo que convierte cada votación en una partida de ajedrez geopolítico. Un solo veto basta para eliminar al candidato de la contienda, y en esta ocasión la falta de acuerdo entre Washington y Pekín dejó la mesa sin una opción clara.

Quienes se postulan y quién los respalda

Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, cuenta con el apoyo de la Casa Blanca y buscó sumar el voto de Francia y Reino Unido. Sin embargo, el Reino Unido titubeó después de que el presidente estadounidense recordara la posición argentina sobre las Islas Malvinas, lo que provocó una abstención que casi dejó fuera a Grossi.

Por otro lado, China y Rusia, alineados tras la cumbre de los BRICS en India, impulsan a Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD, como la opción femenina que rompería la tradición masculina del cargo. Una resolución firmada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica recordó que nunca se ha elegido a una mujer para la Secretaría General y subrayó la escasa representación latinoamericana y africana.

Resultados de los «straw polls» y la carrera encendida

En las dos primeras votaciones informales, la candidatura de Rodrigues‑Birkett y la de Grynspan se alternaron en la primera posición, mientras que María Fernanda Espinosa, Ivonne A‑Baki y Michelle Bachelet quedaron rezagadas, convirtiéndose en candidatas de paso. Grossi, a pesar de su perfil técnico y su columna en The Economist, no logró despegar del empate, reflejando la profunda división entre las grandes potencias.

La próxima cumbre EE.UU.–China y su posible eco en la ONU

El 24 de septiembre, el presidente estadounidense recibirá a Xi Jinping en la Casa Blanca. La agenda incluye la situación en Ormuz, sanciones a Irán, la guerra de tarifas y la carrera por la inteligencia artificial. La falta de consenso sobre el secretario general será, sin duda, uno de los temas latentes, pues ambas potencias buscan evitar que la ONU quede bajo la influencia del adversario.

Mientras tanto, la comunidad internacional, encabezada por Brasil y los estados africanos, presiona para que la Asamblea General rompa el estancamiento y elija a un nuevo líder que devuelva credibilidad a la organización. La presión de América Latina, con Argentina al frente de la discusión sobre la soberanía de las Malvinas, añade una capa más de complejidad a la pugna por la cumbre del mundo.

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