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Un dron estrellado sobre la torre de refrigeración de Kursk: la central nuclear sigue operativa

Un dron golpea la torre de refrigeración de Kursk sin detener la generación de energía.

Un dron se estrelló contra la torre de refrigeración de uno de los reactores de la central nuclear de Kursk en la madrugada del jueves, según informó el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). La instalación, ubicada a 90 kilómetros de la frontera con Ucrania, no registró incendios ni alteró la operación del reactor que permanecía en marcha.

El impacto no alteró la operación del reactor

El dron impactó la estructura sin generar llamas ni comprometer el sistema de enfriamiento. El reactor vinculado a la torre continuó produciendo energía con su régimen habitual, evitando que se dispararan alarmas de seguridad nuclear.

Reacción del OIEA y la postura de Rafael Grossi

El director del organismo, el argentino Rafael Grossi, calificó de inaceptable cualquier agresión contra instalaciones nucleares, cualquiera fuera el escenario. “Todos los ataques contra plantas atómicas son inaceptables, pues pueden poner en riesgo la seguridad nuclear”, señaló en X, reiterando su llamado a “máxima contención militar” para impedir un posible accidente.

El OIEA volvió a pedir a las partes del conflicto que eviten cualquier acción que pueda comprometer la integridad de la central, subrayando que la zona ya había sido objeto de advertencias desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022.

Incidentes previos en Kursk

La planta de Kursk, con cuatro reactores de diseño soviético, ha sido foco de incidentes desde que la guerra cruzó la frontera. En 2024, fuerzas ucranianas realizaron una incursión sorpresa en la región y mantuvieron posiciones durante varios meses, lo que aumentó la presión sobre la infraestructura crítica.

En agosto de 2025, los sistemas antiaéreos rusos derribaron un dron de combate ucraniano que se acercaba a la misma central, según reportes citados por Reuters. El reciente impacto se suma a esa serie de episodios que mantienen en vilo a la comunidad internacional y a los técnicos de la planta.

Implicancias para la seguridad nuclear en la zona de guerra

El hecho reaviva el debate sobre la vulnerabilidad de las centrales nucleares en entornos de conflicto armado. Expertos de la Agencia Internacional de Energía Atómica han recordado que cualquier daño, por pequeño que sea, puede desencadenar una cadena de fallas difíciles de controlar.

Para la población de Kursk, que ronda los 440 mil habitantes, la amenaza de un accidente nuclear sigue latente. Las autoridades locales, sin embargo, han asegurado que los protocolos de emergencia están operativos y que la planta cuenta con reservas de combustible y sistemas de respaldo que garantizan la estabilidad del suministro eléctrico.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela. La presión diplomática sobre Rusia y Ucrania para que respeten los límites de la guerra en torno a instalaciones nucleares se intensifica, y el OIEA mantiene la vigilancia estrecha para detectar cualquier anomalía que pueda escalar a una crisis mayor.

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