Salud

El huevo ya no es el culpable del colesterol: la ciencia lo pone al día

Estudios recientes demuestran que el consumo moderado de huevos no eleva el riesgo cardiovascular cuando se acompaña de una dieta baja en grasas saturadas.

El mito del colesterol

Durante más de cuarenta años el huevo se cargó la mala fama de subir los niveles de colesterol en sangre y, con ello, los riesgos cardiacos. La regla popular era simple: cada 100 mg de colesterol ingerido aumentaba el colesterol circulante. Sin embargo, los datos de estudios epidemiológicos y clínicos no han confirmado esa relación directa, y la evidencia reciente sugiere que el huevo no es el villano que muchos imaginaban.

Estudios que lo cambian

En 2018 se publicó una revisión sistemática que evaluó el efecto de un huevo diario en la salud cardiovascular. Los resultados mostraron un aumento de solo 5,5 mg/dL en el LDL (el colesterol “malo”) y de 2,1 mg/dL en el HDL (el “bueno”). Cuando ambos suben juntos, la relación riesgo‑beneficio prácticamente se mantiene igual. Un meta‑análisis del mismo año estimó que cada huevo eleva el colesterol total en apenas un 2‑3 %. En 2025, un ensayo multicéntrico confirmó que la ingesta de grasas saturadas es el factor que más influye en el LDL, mientras que el colesterol dietético, incluido el del huevo, no muestra la misma asociación.

La verdadera culpable: grasas saturadas

Los datos apuntan a que la grasa saturada es la verdadera protagonista cuando hablamos de colesterol LDL. Un estudio con más de 177 000 participantes de 50 países descubrió que consumir hasta siete huevos a la semana no incrementó la mortalidad total ni los eventos cardiovasculares mayores, siempre que la dieta no estuviera cargada de grasas saturadas. El consumo moderado de huevos, de uno a dos al día, no alteró el LDL en una dieta baja en esas grasas.

Guías alimentarias en evolución

Con la evidencia acumulada, las guías dietéticas de Estados Unidos retiraron el límite estricto de 300 mg de colesterol diario. El enfoque ahora es la composición total de la dieta: reducir las grasas saturadas y trans, y no señalar a alimentos específicos como el huevo. Este cambio de paradigma permite que el huevo vuelva a ser parte de la mesa sin temor.

Para los cordobeses

En Córdoba, donde el desayuno tradicional incluye tostadas y huevo, la buena noticia es que el consumo moderado no representa un riesgo adicional. La clave sigue siendo una alimentación balanceada y la práctica regular de actividad física. Comer una docena de huevos al día sigue siendo una movida arriesgada, pero incluir dos o tres huevos en una dieta variada y acompañada de ejercicio no debería generar preocupación.

En resumen, el huevo ya no es el villano del colesterol. La ciencia lo revisa y muestra que, en el contexto de una dieta baja en grasas saturadas, su consumo moderado es seguro y no eleva el riesgo cardiovascular.

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