Salud

Los secretos de la longevidad gallega: por qué Ourense encabeza la lista de centenarios

Ourense lidera la concentración de centenarios en España gracias a dieta, actividad y lazos sociales

Los secretos de la longevidad gallega: por qué Ourense encabeza la lista de centenarios

Ourense lidera la concentración de centenarios en la región

Personas mayores en Galicia que ilustran la alta concentración de centenarios en la región

Un estudio del INE publicado a comienzos de 2024 reveló que Galicia alberga el 10,4 % de los centenarios de España, pese a que su población representa apenas el 5,5 % del total nacional. La diferencia se vuelve aún más marcada cuando se mira provincia a provincia: Ourense y Soria superan los 70 centenarios por cada 100 000 habitantes, convirtiéndose en focos de longevidad que llaman la atención de demógrafos y epidemiólogos.

Concentración rural y la sombra de las “blue zones”

Los microdatos del censo indican que la mayor parte de esos centenarios se agrupan en el interior rural de Pontevedra, el sur de Lugo y, sobre todo, en la comarca de Ourense. Allí la densidad de personas de 100 años o más se acerca a la de las famosas “blue zones” de Okinawa o la Costa de Cerdeña, lo que ha despertado una ola de investigaciones sobre los hábitos que podrían explicar esa ventaja demográfica.

Dieta atlántica y alimentos de proximidad

Los investigadores coinciden en que la alimentación es una pieza clave. En los hogares gallegos predomina el consumo de pescados frescos de la ría, mariscos, verduras de huerto y legumbres cultivadas en la propia parcela. Comer despacio, dejar una ligera sensación de hambre y acompañar la comida con una copa de albariño o Ribeiro son costumbres que se repiten en la rutina diaria de los mayores. Estos patrones reducen la carga glucémica y favorecen una microbiota intestinal equilibrada, factores vinculados a una menor incidencia de enfermedades crónicas.

Movimiento cotidiano más allá del gimnasio

La actividad física en Galicia no se mide en máquinas de cardio; caminar por senderos de montaña, subir escaleras en casas de piedra y trabajar la tierra son parte del día a día, incluso después de los noventa años. Ese nivel de movimiento constante ayuda a mantener la masa muscular y la capacidad cardiovascular, dos pilares que evitan la pérdida de autonomía que suele acompañar a la vejez.

Redes familiares y comunitarias como escudo contra la soledad

En las aldeas gallegas la vida social sigue siendo intensa. Los mayores siguen participando en fiestas patronales, tertulias en la plaza y actividades vecinales. Un metaanálisis de 2015 que incluyó a más de 3,4 millones de personas mostró que la soledad incrementa entre un 26 % y un 32 % el riesgo de mortalidad. Por eso, el tejido familiar y vecinal de Galicia funciona como un verdadero escudo contra el deterioro físico y mental.

Altitud moderada y posibles ventajas genéticas

Vivir entre 400 y 900 metros de altura genera una ligera hipoxia que estimula mecanismos de defensa celular. Estudios de la cohorte española SUN y un meta‑análisis de 2024 en poblaciones de más de 1.500 metros encontraron una menor incidencia de síndrome metabólico bajo esas condiciones. Paralelamente, la Sociedad Galega de Xerontoloxia e Xeriatría está analizando la saliva de 298 centenarios de Ourense y ha detectado patrones epigenéticos que podrían potenciar la reparación del ADN y modular la inflamación.

Lecciones para Córdoba

Para los cordobeses que buscan mejorar su calidad de vida, la experiencia gallega sugiere que no existe una receta única. La combinación de alimentos frescos y locales, movimiento cotidiano, lazos sociales estrechos y una ligera exposición a la altitud crea un entorno que favorece la longevidad. Adoptar hábitos similares—cocinar con productos de la zona, caminar más y mantener una red de apoyo—puede ser un paso práctico hacia una vida más larga y saludable.

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