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Ucrania golpea refinerías y radares rusos en una serie de ataques de larga distancia

Zelenski anuncia que drones y misiles alcanzaron instalaciones estratégicas en Perm, Novoshajitinsk y Rostov

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que durante la madrugada del viernes las fuerzas de su país lograron impactar dos refinerías de petróleo, una planta de la industria militar y dos estaciones de radar dentro del territorio ruso. Los golpes se produjeron en la región de Perm, en Novoshajitinsk y en Ulyanovsk, y también se destruyeron dos radares en la zona de Rostov.

Zelenski detalla los blancos alcanzados

Según el mandatario, los ataques de largo alcance fueron dirigidos contra las refinerías de Lukoil instaladas en Perm y en Novoshajitinsk, instalaciones que procesan alrededor de 13 millones de toneladas de crudo al año. Además, la planta Iskra, dependiente del conglomerado de defensa Almaz‑Antey, resultó dañada; esa fábrica produce componentes electrónicos para misiles como el Kh‑59.

Objetivos estratégicos en la zona de Rostov

En el sur, drones ucranianos impactaron dos estaciones de radar que, según Moscú, forman parte de la red de vigilancia aérea que cubre la frontera con Ucrania. La pérdida de esos sistemas complica la detección temprana de aeronaves y misiles que se aproximan desde el oeste.

Repercusiones y respuesta rusa

El gobernador de Perm, Alexéi Russkikh, denunció ocho heridos, entre ellos un niño, y describió graves daños en la infraestructura industrial y civil. Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus sistemas antiaéreos derribaron 592 drones durante la madrugada. Un video difundido en redes, verificado por Reuters, muestra varios drones impactando en Ulyanovsk; la agencia confirmó la ubicación mediante comparaciones de edificios y trazados de calles, aunque no pudo fechar la grabación con certeza.

El contexto de la guerra de larga distancia

Estos ataques forman parte de la estrategia ucraniana de trasladar la lucha al territorio ruso mediante misiles y drones de alcance extendido, una táctica que se ha intensificado desde el inicio de la invasión en 2022. Cada golpe busca mermar la capacidad de Moscú para reabastecer sus frentes y para lanzar los bombardeos que, según Ucrania, han causado miles de víctimas civiles en ciudades como Kyiv, Kharkiv y Mariúpol.

Los analistas locales advierten que la presión sobre la industria energética rusa podría traducirse en escasez de combustible y aumentos de precios en la región del Cáucaso, mientras que la respuesta de Rusia se concentra en reforzar la defensa aérea y cerrar aeropuertos estratégicos. La dinámica de estos enfrentamientos de larga distancia sugiere que la guerra seguirá desplazándose a zonas industriales y logísticas, complicando aún más la vida de la población civil en ambos lados del conflicto.

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