Red de empresas pantalla del Kremlin movió medio billón de dólares pese a sanciones internacionales
Una compleja malla de compañías fantasma logró transferir más de medio billón de dólares para financiar la guerra en Ucrania.

Red de empresas pantalla del Kremlin movió medio billón de dólares pese a sanciones internacionales
Durante los primeros cuatro meses de 2025, una malla de compañías fantasma dirigida por el oligarca moldavo‑israelí Ilan Shor transfirió más de USD 500 millones a través del sistema financiero occidental. El objetivo era financiar componentes de drones y otros insumos militares para el frente de Ucrania, según una investigación del The New York Times basada en archivos internos de la firma rusa A7.
Arquitectura de la red A7 y su expansión global
A7, creada en 2024 con la excusa de “desarrollar el comercio exterior”, se convirtió rápidamente en el nexo entre empresas rusas sancionadas y proveedores de todo el mundo. Los documentos filtrados revelan que la compañía abrió cuentas en bancos de Kirguistán, los Emiratos Árabes Unidos y otras jurisdicciones con regulaciones lajas, usando esas vías para mover dólares, euros y renminbi sin que los reguladores detectaran la verdadera procedencia de los fondos.
Kirguistán, la escala de tránsito preferida
Kirguistán resultó ser el punto de apoyo más efectivo. Se localizaron seis cuentas en bancos locales por donde circularon más de USD 100 millones. La Trading Company of the Kyrgyz Republic, una entidad estatal creada para “vigilar las transacciones comerciales”, instaló el software de A7 en su portal y procesó pedidos que no tenían vínculo real con la economía kirguisa. El ex ministro de Economía Daniyar Amangeldiev defendió la creación de la compañía, pero la presión occidental obligó al gobierno a cerrar la Trading Company y a nombrar un representante especial contra la evasión de sanciones.
Criptomonedas e inteligencia artificial como escudos
Para borrar el rastro de los rublos, A7 utilizó stablecoins como Tether y conversiones en bancos emiratíes. Aproximadamente USD 100 millones fueron enviados en dirhams a través de First Abu Dhabi Bank, para luego convertirse en dólares y euros. Además, la empresa desarrolló una aplicación propia potenciada por la inteligencia artificial de OpenAI, capaz de leer facturas auténticas y generar versiones falsificadas con sellos digitales. Un caso concreto involucró una factura de USD 46 000 por sensores de alta tecnología, que el software transformó en una orden de compra de cajas de luz LED para la Trading Company kirguisa, engañando al banco chino Ceyuan Electronic Technology Company.
Repercusiones en el conflicto ucraniano y la reacción global
De los USD 500 millones movilizados, más de USD 130 millones correspondieron a productos con aplicación militar, como componentes de drones, servidores Nvidia para IA y equipos de acero que pueden servir para proyectiles. Nick Grothaus, de la consultora Kharon, señaló que esas facturas son “las migas de pan que los gobiernos usan para rastrear los envíos a Rusia”. Sin embargo, la sofisticación de la red dificultó la detección y bancos de más de 80 países procesaron los pagos sin levantar sospechas.
La comunidad internacional intentó cerrar las brechas. Elina Ribakova, directora del programa de asuntos internacionales de la Escuela de Economía de Kiev, describió a A7 como “un monstruo” que evidencia la capacidad de Rusia para sortear sanciones. La presión política en EE. UU. y Europa se atenuó tras la segunda presidencia de Donald Trump, que eliminó más restricciones de las que añadió, según datos del Tesoro.
Los rostros detrás del entramado
Ilan Shor, condenado en Moldavia por el “robo del siglo” de mil millones de dólares, lleva sanciones estadounidenses desde 2022. Sus contactos dentro del Kremlin incluyen a Sergei V. Kiriyenko, responsable de la influencia rusa en exrepúblicas soviéticas. La esposa de Shor, la cantante Sara Shor, muestra en Instagram lujos en Maldivas mientras la familia sigue operando a través de la red A7.
Ante la presión, autoridades kirguisas como Bakyt Sydykov anunciaron la creación de un representante especial para coordinar la política contra la evasión de sanciones. La medida llega después de que el comercio de China y Europa con Kirguistán se disparara de 8 mil millones a casi 23 mil millones de dólares, un salto que, según el economista Robin Brooks (Brookings), indica que el país funciona más como una vía de tránsito que como un mercado interno.
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