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Ataques rusos a Kiev: muertos, heridos y una ciudad en llamas

Una nueva oleada de ataques aéreos deja muertos, heridos y devastación en la capital ucraniana.

Durante la madrugada del martes a miércoles, la capital ucraniana y su zona metropolitana fueron blanco de una nueva ola de ataques aéreos lanzados por Rusia, que dejó al menos dos muertos y cuatro heridos en el interior de la ciudad, mientras que en los suburbios falleció un niño y otra persona, y tres residentes resultaron lesionados.

Incendios y destrucción en el centro de Kiev

El alcalde Vitali Klitschko informó que los impactos provocaron incendios en viviendas, una tienda y un almacén del corazón de la ciudad. Los vecinos describieron el sonido de los impactos como una “explosión constante” que envolvió varios bloques de departamentos en humo denso. Bomberos y equipos de emergencia trabajaron toda la noche para contener las llamas y rescatar a quienes quedaron atrapados entre los escombros.

El gobernador advierte sobre la continuidad del asalto

Tymur Tkachenko, gobernador de la región de Kiev, recordó que el ataque no se limitó al núcleo urbano. Misiles y drones rusos alcanzaron también infraestructuras críticas, depósitos y vehículos en las afueras, dejando a la población sin suministro eléctrico y con carreteras dañadas. A través de Telegram, el mandatario instó a los ciudadanos a no ignorar las alertas aéreas y a permanecer en los refugios mientras se siguen los protocolos de protección civil.

Defensa ucraniana y alerta de la OTAN

Según el reporte oficial, las fuerzas antiaéreas ucranianas lograron interceptar cinco misiles balísticos del tipo Iskander‑M y 155 drones de largo alcance. Además, se detectaron sistemas de defensa como los S‑400, misiles Zirkón y Óniks, lo que evidencia la sofisticación del arsenal ruso. La escalada obligó a Rumanía y Polonia, miembros de la OTAN, a desplegar aviones de vigilancia para reforzar la seguridad de sus espacios aéreos.

Represalias y posición de la ONU

En respuesta, Ucrania lanzó una serie de drones contra la región rusa de Samara, centro de producción y refinación de petróleo a más de mil kilómetros de Moscú. El gobernador de Samara, Vyacheslav Fedorishchev, confirmó daños en viviendas, aunque no se reportaron víctimas mortales. La ONU, a través del secretario general António Guterres, expresó profunda preocupación por el “número récord de víctimas civiles” y pidió un alto el fuego inmediato, completo e incondicional, además de impulsar una solución de paz “justa, integral y duradera”.

Reacciones europeas y postura rusa

El canciller alemán Friedrich Merz reiteró que Europa seguirá respaldando a Ucrania durante un largo período, pese a la falta de sistemas de defensa antiaérea que sigue siendo el mayor punto débil de Kiev. En contraste, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, acusó a Europa de bloquear los esfuerzos de paz y aseguró que Moscú alcanzará sus objetivos militares. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, agregó que Rusia no ha mostrado avances concretos hacia una negociación. Estos últimos acontecimientos subrayan la dura realidad de un conflicto que, a más de dos años de su inicio, sigue cobrando un alto precio en vidas civiles y en la estabilidad de la región.

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