Christa Pike sobrevive a una hora de intentos de ejecución con pentobarbital en Tennessee
Una hora de intentos de ejecución sin éxito reaviva el debate sobre la pena capital en Tennessee.

Christa Pike sobrevive a una hora de intentos de ejecución con pentobarbital en Tennessee
Una tarde de martes, la cárcel del condado de Davidson, en Tennessee, registró un episodio que volvió a encender el debate sobre la pena de muerte en Estados Unidos. A los 50 años, Christa Gail Pike fue sometida a dos dosis del fármaco letal sin que el procedimiento lograra detener su respiración; la mujer terminó siendo trasladada en ambulancia a un hospital cercano, aún consciente y con el corazón latiendo.
El intento de ejecución se alargó más de una hora
El reloj marcó las 19:27 cuando se levantaron las cortinas de la cámara de muerte y se mostró a Pike atada a una camilla. La primera inyección de pentobarbital se administró poco después, pero la mujer siguió respirando, roncando y, en ciertos momentos, levantó la cabeza para preguntar a los guardias si su brazo debía sentirse así. La segunda dosis se anotó a las 20:26 y, apenas 27 minutos después, el micrófono dejó de captar su voz; los periodistas fueron expulsados del recinto a las 20:53.
Los recursos judiciales de la defensa
El equipo legal de Pike no tardó en presentar un pedido de urgencia ante la Corte Suprema de EE. UU., alegando una “agonía innecesaria” y violación del mandato constitucional que prohíbe los castigos crueles e inusuales. Simultáneamente, se interpuso un recurso ante el Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito y ante un tribunal federal de distrito, exigiendo que el Departamento Correccional tomara medidas inmediatas para preservar la vida de la condenada. Los abogados describieron la ausencia de atención médica como una “indiferencia deliberada” frente a una necesidad grave y legítima.
Otro caso fallido en Tennessee este año
El episodio de Pike no es aislado. En mayo de 2026, el mismo estado intentó ejecutar a Tony Carruthers y, tras más de una hora de intentos, los ejecutores no lograron colocar una vía intravenosa y abortaron la inyección. Ambos casos ponen de manifiesto las dificultades que enfrenta Tennessee desde que, en 2024, adoptó el pentobarbital como único fármaco para la pena capital, reemplazando el antiguo protocolo de tres drogas y generando una ola de controversias legales y médicas.
Los crímenes de 1995 y su repercusión
Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, ocurrido en enero de 1995 mientras ambas asistían a un centro de capacitación laboral en Knoxville. Según la fiscalía, la joven de 18 años la llevó a un bosque, la atacó con un cúter y un trozo de asfalto, y dejó un pentagrama tallado en el cuerpo de la víctima, lo que avivó rumores de satanismo. El novio de Pike, entonces de 17 años, admitió haber dibujado el símbolo y recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.
Durante el juicio, la defensa presentó diagnósticos de trastorno bipolar y estrés postraumático, y señaló los abusos sexuales que Pike denunció haber sufrido en la infancia como atenuantes. La condena a muerte, que habría convertido a Pike en la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de dos siglos, quedó en suspenso mientras la Corte Suprema resolvía los recursos presentados.
May Martinez, madre de la víctima, viajó desde Florida para presenciar la ejecución y manifestó que esperaba que se cumpliese la sentencia. “Cada vez que pienso en ella, imagino a Colleen intentando levantarse y correr”, declaró en una entrevista telefónica.
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