Abstención del 21,08% en la primera vuelta brasileña: ¿Qué implica para el balotaje?
Más de 33 millones de brasileños se abstuvieron en la primera ronda, manteniendo la participación en 78,9%.

El domingo pasado se cerró la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil con una abstención del 21,08%, lo que equivale a 33.441.825 ciudadanos que no se presentaron a votar. Con un padrón que supera los 158 millones de personas, la participación quedó en el 78,92%, prácticamente idéntica a la registrada en la misma etapa del comicio de 2022.
Participación y abstención: cifras que se mantienen
Con el 99,95% de los sufragios escrutados, el Tribunal Superior Electoral (TSE) contabilizó 125.210.636 votos en 499.248 mesas. La diferencia con la ronda de octubre de 2022 fue de apenas 0,13 puntos porcentuales en la tasa de abstención, que pasó del 20,95% al 21,08% actual. En la primera vuelta de 2022, 123,5 millones de brasileños emitieron su voto; la estabilidad de 2024 sorprende a analistas que esperaban una mayor movilización.
Votos en blanco y nulos, una leve alza
Los sufragios válidos se acompañaron de 2.299.989 votos en blanco, representando el 1,84% del total, y 3.671.970 nulos, equivalentes al 2,93%. Ambos indicadores subieron ligeramente respecto al año anterior: el voto en blanco ganó 0,25 puntos porcentuales y los nulos 0,11. Estas cifras, aunque marginales, siguen mostrando un descontento latente entre sectores que prefieren no elegir entre los dos candidatos principales.
Los candidatos que pasarán al balotaje
Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), se quedó con el 47,31% de los votos válidos, mientras que Luiz Inácio Lula da Silva alcanzó el 44,83%. La ventaja de casi dos puntos porcentuales para Bolsonaro se consolidó después de que los resultados del noreste, bastión tradicional de la izquierda, empezaran a incorporarse al escrutinio. Los demás diez postulantes quedaron fuera, entre ellos el escritor Augusto Cury (2,90%) y el agitador Renan Santos (2,26%).
Reacciones de los protagonistas
Bolsonaro, de 45 años, celebró su desempeño con la frase “Brasil quiere un cambio. Esa es la lectura. Estoy muy feliz con los resultados en todas las regiones”. Sumó más de 55,5 millones de votos, tres millones más que Lula y cerca de dos millones más que su padre, Jair Bolsonaro, en la primera vuelta de 2022. Por su parte, Lula admitió que el resultado fue inesperado y que había contado con una victoria en primera vuelta, pero mantuvo la confianza en una victoria el 25 de octubre, señalando que “del otro lado solo hay incertidumbre”.
Contexto regional y repercusiones para la Argentina
El escenario brasileño se inserta en una oleada de triunfos de la derecha o centroderecha en América Latina: José Antonio Kast en Chile, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia y Nasry Asfura en Honduras en 2025, y en 2026 Abelardo de la Espriella en Colombia, Keiko Fujimori en Perú y Laura Fernández en Costa Rica. En Argentina, la presidencia de Javier Milei, asumida en diciembre de 2023, mantiene una relación cercana con Jair Bolsonaro y genera tensiones con el gobierno de Lula, lo que añade una capa extra de complejidad a la política del Mercosur.
Con la segunda vuelta a la vuelta de la esquina, la campaña se vuelve una carrera de discursos y promesas. Bolsonaro apuesta por recortes en la administración central, endurecimiento penal y mayor explotación de petróleo y gas; Lula, en cambio, busca consolidar su legado y ofrecer una alternativa de continuidad democrática. La abstención del 21,08% será, sin duda, un dato que ambas campañas vigilarán para medir la energía del electorado que, hasta ahora, ha decidido quedarse al margen.
Explorá más noticias en nuestra sección: Mundo





