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MOAB: la “madre de todas las bombas” que EE UU tiene lista para apuntar a Irán

EE UU tiene a la MOAB lista como presión militar contra los sitios nucleares iraníes

MOAB: la “madre de todas las bombas” que EE UU tiene lista para apuntar a Irán

El Pentágono incorporó la GBU‑43/B MOAB a los últimos planes de ataque contra la infraestructura energética y los emplazamientos nucleares de Irán, según fuentes citadas por CNN. El presidente Donald Trump habría ordenado al Estado Mayor que mantenga la opción militar disponible en caso de que decida reactivar operaciones de combate.

¿Qué es la GBU‑43/B MOAB?

Con cerca de 9.800 kilos de peso y guiada por GPS, la MOAB (Massive Ordnance Air Blast) es la bomba no nuclear más grande del arsenal estadounidense. Su explosión se produce en el aire, generando una onda expansiva capaz de arrasar una superficie equivalente a nueve manzanas urbanas. Nació durante la guerra de Irak para atacar objetivos expuestos en la superficie, no para perforar el subsuelo.

Objetivo iraní: el complejo Pickaxe Mountain

Uno de los blancos que Washington y sus aliados israelíes señalan es el complejo de Pickaxe Mountain, supuestamente albergador de componentes del programa nuclear iraní. Las autoridades afirman que el sitio está protegido por gruesas capas de granito, lo que reduce la efectividad de una bomba de explosión aérea para dañar estructuras subterráneas.

Limitaciones frente a objetivos bajo tierra

Expertos militares advierten que la MOAB no es una bomba de penetración profunda; su potencia no garantiza la destrucción de instalaciones reforzadas bajo tierra. Para neutralizar objetivos a gran profundidad se requieren municiones específicas de penetración, algo que la MOAB no fue diseñada para ofrecer.

Lecciones de su uso en Afganistán

La MOAB se empleó por primera vez en combate en abril de 2017 contra una red de túneles del Estado Islámico en Afganistán. La explosión mató a 36 combatientes y destruyó tres túneles, sin reportarse víctimas civiles. El hecho demostró su capacidad destructiva contra posiciones subterráneas superficiales, aunque también generó debate sobre la conveniencia de usar un arma de tal magnitud para objetivos puntuales.

El factor psicológico y las dudas estratégicas

Más allá del daño físico, la MOAB fue concebida con un fuerte componente psicológico: una explosión tan grande busca intimidar al adversario y presionar la toma de decisiones. En el caso de Irán, algunos funcionarios ven en su posible uso una forma de presión sobre Teherán, aunque no hay garantía de que provoque una capitulación o cambie el rumbo del conflicto.

Mientras la administración Trump evalúa alternativas para evitar una invasión terrestre que podría costar miles de vidas estadounidenses, la “madre de todas las bombas” sigue entre las cartas que el Ejército tiene sobre la mesa para una eventual reanudación de los ataques. Su capacidad para arrasar amplias superficies es indiscutible, pero sus limitaciones frente a estructuras profundamente enterradas mantienen abierta la cuestión de su efectividad contra los objetivos nucleares iraníes.

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