Incendio de un petrolero en zona prohibida del estrecho de Ormuz: la Armada iraní culpa a navegantes infractores
La Armada de Irán responsabiliza a un buque por prender fuego al intentar cruzar un sector que el país declaró ilegal.

El incendio y la acusación de la Armada iraní
Este jueves la Armada de Irán informó que un petrolero se incendió mientras intentaba cruzar una zona prohibida del estrecho de Ormuz, en la parte oriental del paso marítimo. Los equipos de vigilancia detectaron al buque, catalogado como “infractor”, y observaron el fuego en el momento en que trataba de atravesar el área que Teherán considera ilegal. Según el comunicado recogido por la agencia Mehr, el buque había apagado sus sistemas de identificación antes de iniciar la maniobra, lo que dificultó su rastreo.
El cuerpo militar no reveló la bandera del petrolero, pero sostuvo que el incendio fue consecuencia directa de la violación de la zona restringida del mar de Omán. La Armada señaló que sus unidades intervinieron de inmediato para contener el siniestro, aunque el daño estructural del buque ya era evidente.
Una semana de ataques sin precedentes en Ormuz
El suceso se suma a una serie de choques con minas y proyectiles que, según autoridades iraníes, han afectado a cuatro embarcaciones en los últimos días. Desde el domingo, al menos diez buques fueron alcanzados en Ormuz o sus inmediaciones, según datos de la consultora Vanguard, la Organización Marítima Internacional (OMI) y la agencia británica UKMTO. Seis de esos incidentes se concentraron el 11 de octubre, la cifra más alta desde que estalló la guerra entre EE. UU., Israel e Irán, y otros cuatro se registraron el martes 13.
El domingo fueron alcanzados cinco petroleros y un portacontenedores; el martes, otro petrolero y tres portacontenedores más. La escalada ha puesto en vilo a los armadores, que temen que la zona se convierta en un campo de batalla permanente para el comercio mundial de energía.
Reacciones de Singapur y Estados Unidos
La Autoridad Marítima Portuaria de Singapur confirmó que un portacontenedores con bandera singapurense se hundió tras ser alcanzado por proyectiles el martes, y que otro buque similar sufrió daños el jueves pero logró seguir su travesía. Irán asegura que el hundimiento se debió a una mina, mientras un funcionario estadounidense sostiene que el ataque provino de fuerzas iraníes. El UKMTO, por su parte, no ha identificado el origen de los proyectiles.
Esta disputa de versiones alimenta la tensión diplomática. Washington ha advertido que cualquier intento de bloquear el paso marítimo será considerado una agresión directa contra los intereses estadounidenses y sus aliados, mientras que Teherán mantiene que está ejerciendo una medida de presión legítima contra la política exterior de EE. UU. e Israel.
El estrecho de Ormuz como herramienta de presión geopolítica
Desde el 28 de febrero, tras el inicio de la guerra con EE. UU. e Israel, la República Islámica bloqueó el estrecho de Ormuz y lo utiliza como medida de presión contra Washington. Antes del conflicto, el paso transportaba alrededor del 20 % del crudo mundial, lo que lo convierte en una pieza clave para la economía global.
Teherán afirmó haber alcanzado a un superpetrolero de la estatal emiratí ADNOC y advirtió que cualquier buque que ignore sus reglas correrá la misma suerte. El régimen exige el uso exclusivo de rutas autorizadas y declara ilegales los pasos alternativos, una postura que ha generado críticas de la comunidad internacional por amenazar la libre circulación marítima.
Qué indica el incremento de ataques
Barun Gupta, analista de Vanguard, señaló que el tráfico por Ormuz había recuperado cerca del 80 % del nivel previo a la guerra, pero que intensificar los ataques permite a Irán frenar esa recuperación y encarecer el transporte de energía. El analista recordó también la promesa del expresidente estadounidense Donald Trump, que ofreció a Irán una ventana para ejercer presión sin el riesgo inmediato de una respuesta militar.
Octubre acumuló 23 ataques, casi el doble del promedio mensual registrado durante la guerra. Según la firma de datos Kpler, más de 20 buques resultaron afectados los días 4 y 5 de octubre, frente a siete y diez en los dos días siguientes, marcando el nivel más bajo desde el 23 de julio, pero sin bajar la amenaza latente.
En medio de esta oleada, los armadores están evaluando rutas alternativas y reforzando sus protocolos de seguridad, mientras la comunidad internacional sigue presionando para que se restablezca la libre navegación en uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta.
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