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EE.UU. sanciona banco iraquí y casas de cambio por financiar al régimen iraní

EE.UU. amplía su campaña de sanciones contra entidades que facilitan fondos al régimen de Irán

EE.UU. sanciona banco iraquí y casas de cambio por financiar al régimen iraní

El jueves el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra 16 personas y 10 entidades que, según la autoridad, ayudaron al gobierno de Irán a mover dólares fuera del alcance de las restricciones internacionales. Entre los sancionados figura un banco con sede en Bagdad, dos bancos iraníes que operan en zonas francas, cuatro casas de cambio y varias compañías vinculadas al comercio de crudo.

OFAC congela activos y advierte a bancos extranjeros

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) bloqueó los bienes de los designados bajo jurisdicción estadounidense y prohibió a cualquier persona o empresa de EE.UU. operar con ellos. Además, advirtió que los bancos extranjeros que realicen transacciones significativas por cuenta de los sancionados podrían perder sus cuentas corresponsales en territorio norteamericano, una movida que busca cortar la guita antes de que llegue a Teherán.

El banco iraquí bajo la mira de Washington

En la lista aparece el Banco Internacional de Desarrollo para la Inversión y las Finanzas, creado por empresas iraníes para proveer dólares a la economía de Irán y con vínculos declarados a milicias iraquíes afines a Teherán. El Tesoro lo describe como una pasarela que convierte la guita de la diáspora y la envía a la capital iraní bajo la fachada de proyectos de inversión.

Bancos iraníes en zonas francas pierden privilegios

El Bank Melli, una de las instituciones financieras más grandes de Irán, tuvo que cerrar su oficina contigua tras las nuevas restricciones y transfirió su capital a una cuenta offshore. Cada mes envía los beneficios en dólares a Irán, según informó la agencia estadounidense. Los otros dos bancos sancionados, Jazireh International Bank Company (afilado al Bank Mellat) y Chabahar International Bank Overseas Company (ligado al Bank Shahr), operan como entidades offshore autorizadas por el Banco Central iraní para manejar divisas en zonas francas, lo que les permite sortear parte de la presión internacional.

Personas y redes de intercambio en la mira

Entre los individuos sancionados destacan siete empleados de Farab Sorough Qeshm, una filial del Bank Shahr que canaliza los pagos de las principales vendedoras de crudo iraníes mediante sociedades pantalla en Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos. También fue señalado Sayyed Ruhollah Razavi, un intermediario petrolero radicado en Dubái, que según el Tesoro facilitaba la conversión de la guita del petróleo en dólares y su posterior envío a Irán.

FinCEN alerta sobre donaciones religiosas

La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) emitió una alerta dirigida a los bancos, pidiéndoles que reporten cualquier indicio de desvío de donaciones religiosas, entre ellas el *khums*, el diezmo que pagan los musulmanes chiíes. La agencia señaló que algunas organizaciones recaudan esos fondos en nombre de ayatolás cercanos al régimen y los remiten a Irán a través de redes *hawala* y mensajeros con efectivo, lo que complica la trazabilidad de la guita.

Contexto de la Operación Economic Outcast

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, calificó el movimiento como «el cerco se estrecha sobre la economía de Irán» y lo enmarcó dentro de la operación «Economic Outcast», anunciada el 24 de agosto. Esa misma jornada la OFAC sancionó a casi 60 entidades, personas y buques, y amplió el riesgo de sanciones secundarias a sectores como los activos digitales, el oro, la aviación y el transporte marítimo. La ofensiva financiera se suma a la militar, que incluyó la operación «Epic Fury» de EE.UU. e Israel contra Irán en febrero y el posterior bloqueo naval anunciado por Donald Trump.

Estas medidas siguen la estela de sanciones recientes, como la impuesta al banco ruso VTB el 14 de septiembre, y buscan presionar a cualquier entidad de terceros países que sirva de puente para la economía iraní. El mensaje de Washington es claro: ni los aliados de Teherán ni los intermediarios de terceros podrán salvar al régimen de la creciente presión económica.

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