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La FIFA exigió separar la ANFP de la Federación chilena antes de febrero y puso en duda las elecciones

La FIFA exigió acelerar la separación entre la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) y la Federación de Fútbol de Chile (FFCh), con un plazo límite fijado para el 28 de febrero de 2027. La postura, transmitida este jueves por los emisarios Jair Bertoni y Mariano Zavala durante una reunión con los principales dirigentes del fútbol chileno, alteró los planes de quienes esperaban completar el proceso dentro del período de 12 meses contemplado por la nueva ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales (SADP).

El encuentro reunió a Pablo Milad, presidente de la ANFP y de la Federación, al secretario general Jorge Yunge y a los consejeros Cecilia Pérez, Aníbal Mosa, Jorge Uauy y Cristian Ogalde. La discusión, que debía centrarse en las adecuaciones reglamentarias necesarias para implementar la reforma, terminó con diferencias sobre los tiempos y la conducción de la transformación institucional.

La principal consecuencia recae sobre las elecciones de la ANFP, previstas para el 19 de noviembre. Hasta ahora, Jorge Uauy, presidente de Palestino, y Jorge Yunge aparecían como los principales candidatos a suceder a Milad al frente del fútbol profesional y, en el esquema vigente, también a conducir la Federación. Sin embargo, la FIFA dejó en claro que quien gane los comicios no asumirá automáticamente la presidencia de la FFCh, cuyo futuro directorio deberá elegirse de acuerdo con los nuevos estatutos.

La diferencia no es menor. La Federación es la entidad afiliada a la FIFA y tiene bajo su órbita a las selecciones nacionales, mientras que la ANFP administra las competiciones profesionales. La separación busca establecer con claridad las funciones de cada organismo y constituye uno de los ejes centrales de la reforma legal promulgada el 27 de mayo de 2026 por el presidente chileno José Antonio Kast, en el Estadio Nacional.

El nuevo marco también contempla restricciones a la multipropiedad de clubes, incompatibilidades para los representantes de futbolistas, mayores exigencias de transparencia sobre los propietarios de las instituciones y un fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización. La reorganización, además, debe respetar la autonomía de las entidades deportivas y evitar interferencias gubernamentales en sus decisiones internas, uno de los principios que la FIFA supervisa en sus asociaciones miembro.

DISCONFORMIDAD EN LA DIRIGENCIA CHILENA ANTE LAS PETICIONES DE LA FIFA

En la reunión, Jorge Uauy cuestionó la exigencia de acelerar los plazos. Según informó La Tercera, el dirigente manifestó su desacuerdo con las sugerencias de los enviados y sostuvo que el fútbol chileno debía manejar sus propios tiempos. Su postura apunta a disponer de un año para completar las adecuaciones, aprobar los estatutos y realizar las elecciones correspondientes en la Federación.

La respuesta de los representantes de la FIFA fue que el proceso debía ajustarse al calendario planteado. Jorge Yunge, quien actualmente ocupa la secretaría general de la Federación, habría recibido favorablemente la posibilidad de avanzar con mayor rapidez. Por su parte, Aníbal Mosa propuso que la elección del próximo seleccionador chileno surja de un consenso entre los dos candidatos a la presidencia de la ANFP y el Consejo de Presidentes.

EL FUTURO POLÍTICO DEL FÚTBOL CHILENO ESTÁ EN EL AIRE

Uno de los efectos más relevantes de la intervención del organismo internacional es la posibilidad de que Milad continúe al frente de la Federación después del 19 de noviembre. La FIFA se mostró dispuesta a autorizar una extensión excepcional de su mandato hasta el 28 de febrero de 2027, para que los nuevos estatutos sean aprobados durante la gestión actual y la elección de las próximas autoridades se realice bajo esas reglas.

De esta manera, el resultado de los comicios de la ANFP no determinaría necesariamente quién estará al frente de la Federación durante los próximos meses. La intención de la FIFA es evitar que el ganador de las elecciones del fútbol profesional asuma también la conducción del organismo que representa a Chile ante las autoridades internacionales mientras se concreta la separación institucional.

El escenario también repercute en la elección del próximo entrenador de la selección chilena, que debe comenzar a preparar su camino hacia las Eliminatorias para el Mundial de 2030. Manuel Pellegrini continúa entre los principales candidatos para ocupar el cargo. Aunque Milad había manifestado que dejaría esa decisión en manos de su sucesor, la continuidad del dirigente en la Federación podría mantenerlo involucrado en el proceso hasta que se resuelva la reorganización.

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