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FIA propone volver a los 700 kg en los monoplazas para 2026: una jugada que puede cambiar la Fórmula 1

La entidad del automovilismo mundial busca recortar 70 kg al chasis para devolverle ligereza a la máxima categoría.

FIA propone volver a los 700 kg en los monoplazas para 2026: una jugada que puede cambiar la Fórmula 1

En la reunión de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) celebrada a inicios de julio, se dio a conocer un borrador de normativa que plantea reducir el peso mínimo de los monoplazas a 700 kg a partir de la temporada 2026. La medida llega en medio de la revolución eléctrica que está transformando a la máxima categoría, y abre la discusión sobre cómo combinar ligereza y potencia híbrida.

¿Por qué volver a los 700 kg?

Desde que la regla de 2014 obligó a superar los 700 kg, los equipos han tenido que cargar con estructuras más robustas para alojar los sistemas de recuperación de energía y los tanques de combustible de mayor capacidad. Los críticos aseguran que esa carga extra encarece el desarrollo y limita la creatividad de los ingenieros, que ahora no pueden experimentar con materiales ultra ligeros sin sacrificar la seguridad.

El trasfondo de la polémica

La discusión sobre el peso no es nueva. Cada año, analistas y ex‑pilotos recalcan que la masa influye directamente en la distribución del balance, la aerodinámica y, en última instancia, la sensación que llega al público. En carreras de alta velocidad, una reducción de decenas de kilos puede traducirse en menos desgaste de neumáticos y en una mayor capacidad de frenado, dos factores que los fanáticos de Córdoba y del resto del país valoran con pasión.

Qué implica el plan de la FIA

El proyecto, calificado por la propia entidad como “ambicioso”, obligaría a revisar a fondo el chasis, la estructura y los componentes auxiliares. Para alcanzar los 700 kg sin comprometer la integridad del piloto, los fabricantes tendrían que apostar por aleaciones de fibra de carbono de nueva generación, sistemas de refrigeración más compactos y una integración más estrecha de los módulos eléctricos. Todo ello requerirá una inversión considerable, pero la FIA asegura que la reducción de peso podría equilibrar los costos a medio plazo al permitir diseños más eficientes.

Posibles efectos en la parrilla

Si la propuesta se aprueba, los monoplazas podrían recuperar la ligereza característica de las décadas de los 80 y 90, cuando la velocidad y la manejabilidad estaban más vinculadas al chasis que al motor. La combinación de un peso menor con la energía eléctrica dominante abriría la puerta a nuevas estrategias de diseño, y podría reavivar el debate sobre la reincorporación de los motores V8, que algunos equipos ven como una forma de diversificar la oferta tecnológica.

En la práctica, los equipos tendrán que equilibrar la reducción de masa con la normativa de seguridad que la FIA mantiene como prioridad. La carrera por los 700 kg será, sin duda, otro capítulo de la constante evolución de la Fórmula 1, una movida que los seguidores cordobeses observarán con la misma atención que ponen a cada gran premio.

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