La frontera costarricense se derrumba por la explotación ilegal de oro en Crucitas
La situación en la frontera norte de Costa Rica se ha deteriorado drásticamente debido a la explotación ilegal de oro en la zona de Crucitas.

La frontera costarricense se derrumba por la explotación ilegal de oro en Crucitas
La situación en la frontera norte de Costa Rica se ha deteriorado drásticamente debido a la explotación ilegal de oro en la zona de Crucitas, en San Carlos. Un fuerte estruendo en la zona el 19 de junio obligó a la presidenta Laura Fernández a evacuar de forma inmediata y a activar los protocolos de emergencia. La mandataria fue retirada del sitio por su equipo de seguridad y escoltada en un vehículo oficial como medida estrictamente preventiva.
La comitiva oficial que acompañaba a la presidenta estaba en la zona para abordar la problemática de la extracción ilegal de oro, que ha convertido a la zona en un escenario marcado por la degradación ecológica profunda, la vulneración de la soberanía nacional y la violencia en la frontera. La extracción de oro en Crucitas de San Carlos pasó de ser un antiguo proyecto corporativo a convertirse en una de las peores crisis ambientales y de seguridad vial en la historia reciente de Costa Rica.
En la década de 2000, el Estado otorgó los permisos de explotación a cielo abierto a la empresa canadiense Industrias Infinito. Sin embargo, tras intensas batallas legales, fuertes protestas civiles y denuncias por irregularidades, el país prohibió la minería metálica y logró ganar un arbitraje internacional definitivo. El abandono del proyecto original dejó un vacío que fue rápidamente aprovechado por redes del crimen organizado.
Miles de mineros clandestinos, conocidos como ‘coligalleros’, invadieron los terrenos abandonados, desatando un desastre ambiental sin precedentes debido al uso indiscriminado de mercurio y cianuro para procesar el material. Hoy en día, la problemática ha escalado a un fenómeno transfronterizo altamente complejo, donde el oro extraído ilegalmente en suelo costarricense es trasladado de forma ilícita hacia Nicaragua para su procesamiento industrial.
La detonación registrada a escasos 200 metros de la comitiva oficial no solo interrumpió la gira, sino que terminó de confirmar el crudo diagnóstico que la propia gobernante dio ante los micrófonos: la situación en la zona norte se encuentra totalmente fuera de control. La presidenta Laura Fernández ofreció sus primeras declaraciones oficiales a los medios de comunicación presentes, confirmando que toda la comitiva se encuentra bien, pero lanzó una dura advertencia sobre la situación en la zona.
El jerarca de Seguridad detalló cómo se activaron los protocolos tácticos tras el estruendo e informó que las unidades policiales persiguen a sospechosos en la montaña. Gracias a Dios, contaron con los protocolos de seguridad, y nadie sufrió ninguna lesión. La situación en la zona norte se encuentra en peligro, y es fundamental que se tomen medidas urgentes para restaurar el orden y la estabilidad en la región.
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