Vivir bajo el miedo: La ciudad ucraniana de Zaporizhzhia y el acoso constante de los drones rusos
La ciudad ucraniana de Zaporizhzhia vive bajo el constante miedo de los ataques de drones rusos, que han sembrado el terror y la destrucción en la región

Vivir bajo el miedo: La ciudad ucraniana de Zaporizhzhia y el acoso constante de los drones rusos
La vida en Zaporizhzhia, una ciudad ubicada en el sureste de Ucrania, se ha convertido en un infierno para sus habitantes. Desde que comenzó la guerra, la ciudad ha sido objeto de constantes ataques aéreos por parte de las fuerzas rusas, que han sembrado el terror entre la población civil. Los ataques, que incluyen el uso de drones de primera persona (FPV) y bombas planeadoras, han causado daños significativos a la infraestructura de la ciudad y han resultado en heridos y muertos civiles.
Una de las víctimas de estos ataques es Kateryna Lahuta, una empresaria de 41 años que tiene un negocio de mariscos en la ciudad. Recientemente, dos bombas rusas impactaron contra su negocio, dejándolo en ruinas. Lahuta describe la situación como un ‘safari’ de drones rusos que caza a civiles y vehículos en la calle. Esta situación ha generado un clima de miedo y ansiedad entre la población, que se siente indefensa ante los constantes ataques.
Los ucranianos han adoptado el término ‘safari’ para describir estos ataques, que han sido documentados en varias ciudades de la región, incluyendo Kherson. Los drones FPV, que son pequeños helicópteros ágiles cargados de explosivos y pilotados por video, han convertido el frente ucraniano en una ‘zona de exterminio’. Rusia ha negado en reiteradas ocasiones atacar deliberadamente a civiles en la guerra, pero la realidad en el terreno es muy diferente.
Según funcionarios locales, Rusia busca sembrar pánico y dañar la infraestructura con ataques cada vez más frecuentes en toda la ciudad. Los drones FPV han sido utilizados por primera vez con esta regularidad y bombas planeadoras más grandes y destructivas. Zaporizhzhia es la capital de una de las cuatro regiones ucranianas que Rusia reclama como propias, pese a controlar solo tres cuartas partes de su territorio. La situación es aún más compleja debido a la importancia estratégica de la ciudad, que se encuentra cerca de la central nuclear de Zaporizhzhia, la más grande de Europa.
El gobernador Ivan Fédorov ha descrito la situación como una ‘generación de máxima presión sobre la población civil’ y ha señalado que los drones FPV han sido modificados para extender su alcance. Las bombas planeadoras lanzadas desde el aire no pueden ser interceptadas sin sistemas de defensa aérea más avanzados. En el centro de Zaporizhzhia, los cafés y el flujo constante de gente que va y viene generan cierta sensación de normalidad pese a las frecuentes alertas antiaéreas. Sin embargo, esta normalidad es solo aparente, ya que la población vive en un estado de constante alerta, esperando el próximo ataque.
Ania Sivova, una costurera de 34 años cuyo esposo combate en la guerra, ha visto cómo un dron FPV impactó contra un colectivo cercano mientras regresaba a su casa. ‘Tal vez tengo un buen ángel guardián’, dijo con una sonrisa. Sivova, que envía a su hija de 6 años a un jardín de infantes subterráneo, ha aprendido a adaptarse a la vida bajo el terror de los ‘safaris’ de drones rusos. La historia de Sivova es solo una de las muchas que se viven en Zaporizhzhia, donde la población civil se esfuerza por sobrevivir en medio de la guerra.
La situación en Zaporizhzhia es un reflejo de la brutalidad de la guerra en Ucrania, donde la población civil es el blanco principal de los ataques. La comunidad internacional ha condenado los ataques y ha pedido a Rusia que cesen las hostilidades, pero hasta ahora no se ha logrado un acuerdo para poner fin a la guerra. Mientras tanto, la población de Zaporizhzhia sigue viviendo en el miedo, esperando que un día la paz regrese a su ciudad.
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