EE.UU. e Irán: La tensa disputa por el control del estrecho de Ormuz
La disputa por el control del estrecho de Ormuz entre EE.UU. e Irán sigue escalando, con importantes implicaciones para los mercados energéticos globales.

La tensión entre Estados Unidos e Irán sigue escalando, y uno de los puntos más críticos de conflicto es el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el Océano Índico. Este importante paso es crucial para el comercio de petróleo y gas natural licuado a nivel mundial, ya que cerca de una quinta parte de estos recursos pasan por allí.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado recientemente que su país ejerce el control total del estrecho de Ormuz, lo que contradice directamente la posición de Irán. Teherán mantiene que el estrecho seguirá cerrado hasta que se cumplan ciertas condiciones políticas, incluyendo el levantamiento del bloqueo naval, el fin de las sanciones económicas y la liberación de activos iraníes congelados en el exterior.
El conflicto en el estrecho de Ormuz
El conflicto se remonta a febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán con el objetivo de impedir el desarrollo de un arma nuclear por parte de Teherán. La situación pronto se convirtió en una disputa por el control del estrecho de Ormuz, lo que ha generado una gran inestabilidad en los mercados energéticos globales.
La posición de Trump sobre el control del estrecho no solo contrasta con la de Irán, sino que también se enfrenta a la realidad de las acciones iraníes en la zona. A pesar de las afirmaciones del presidente estadounidense sobre el control total del estrecho, Irán ha demostrado su capacidad para influir en la situación, colocando minas navales de forma esporádica y condicionando el tráfico marítimo a sus exigencias políticas.
Exigencias y contraexigencias
Las exigencias de Irán van más allá del levantamiento del bloqueo naval y las sanciones económicas. El régimen también busca una compensación por los daños causados por la guerra y la liberación de activos iraníes congelados en el exterior. Además, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohamad Baqer Zolqadr, ha exigido el cese de las “amenazas militares” contra Irán y sus aliados en la región, así como la retirada de las fuerzas estadounidenses desplegadas en el área.
Por su parte, Trump ha respondido a estas exigencias con una serie de contraexigencias. A través de su red social Truth Social, el presidente estadounidense ha adelantado que reclamará a Irán una compensación por “abusos cometidos en el pasado” y una indemnización para las familias de manifestantes reprimidos por el Estado iraní. Esta postura estadounidense no solo diverge de la iraní en cuanto al control del estrecho, sino que también se opone a la dirección de las reparaciones de guerra que ambos países se exigen mutuamente.
Impacto en los mercados energéticos
La disputa por el estrecho de Ormuz tiene un impacto significativo en los mercados energéticos globales. La incertidumbre sobre el control del estrecho y la posibilidad de un cierre prolongado han generado un aumento en los precios del petróleo y el gas natural licuado. Esto, a su vez, puede tener un efecto dominó en la economía global, afectando a la inflación, el crecimiento económico y la estabilidad financiera.
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