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Oficial: la medida que tomó la Asociación Rosarina de Fútbol ante la ola de violencia contra árbitros

La Asociación Rosarina de Fútbol (ARF) manifestó públicamente su rechazo ante los graves episodios de violencia registrados contra árbitros en distintas competencias. La preocupación se profundizó luego de que, días atrás, un juez de apenas 17 años denunciara haber sido agredido y amenazado durante un partido, en un hecho que involucró a jugadores y padres de Defensores de Funes. Ante este escenario, la dirigencia de la entidad decidió tomar cartas en el asunto y fijar una postura institucional contundente.

A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, la ARF remarcó que este tipo de situaciones atentan directamente contra la integridad física de los árbitros y contradicen los valores que deben sostenerse dentro del deporte. La entidad fue categórica al señalar que ningún resultado, decisión arbitral o circunstancia propia de un partido puede justificar una agresión, ya sea física o verbal. Además, sostuvo que las competencias organizadas por la liga deben continuar siendo espacios de respeto, convivencia y formación, y advirtió que quienes no compartan esos principios no tienen lugar en sus torneos.

Frente a la gravedad de los hechos, la Comisión Directiva puso en marcha una serie de medidas inmediatas. Entre ellas, tomó contacto con los árbitros que fueron víctimas de agresiones para brindarles acompañamiento institucional, contención y asesoramiento durante las instancias que puedan surgir a partir de las denuncias. Al mismo tiempo, los informes correspondientes a los partidos fueron enviados con carácter urgente al Tribunal Disciplinario y al Consejo Permanente de Prevención y Sanción de la Violencia Deportiva, organismos que deberán analizar cada caso y determinar las sanciones correspondientes.

UNA CONVOCATORIA PARA ABORDAR LA PROBLEMÁTICA

Como parte de la respuesta institucional, la Asociación Rosarina también decidió convocar a los presidentes de todos los clubes afiliados para mantener una reunión destinada a analizar la situación y buscar soluciones de fondo. El encuentro contará además con la participación de funcionarios municipales y provinciales, con el objetivo de trabajar sobre la problemática desde una mirada integral.

La intención de la ARF es que la discusión no quede limitada a las sanciones posteriores a los episodios, sino que permita avanzar en medidas de prevención que eviten que este tipo de situaciones vuelvan a repetirse, especialmente en las categorías formativas.

La presencia de autoridades de distintos ámbitos apunta a generar un compromiso conjunto entre clubes, organismos deportivos y Estado, entendiendo que la violencia en las canchas requiere una respuesta coordinada.

Mientras los casos recientes son analizados por los organismos disciplinarios, la Asociación Rosarina dejó clara su postura: la violencia no puede formar parte del fútbol y quienes agredan o amenacen a árbitros deberán afrontar las consecuencias correspondientes.

LOS GRAVES INCIDENTES OCURRIDOS EL PASADO FIN DE SEMANA EN ROSARIO

Un nuevo episodio de violencia en el fútbol de inferiores generó conmoción en Rosario. Un árbitro de apenas 17 años, identificado como Bautista Pereyra, denunció haber sido perseguido, golpeado y amenazado de muerte durante un partido de octava división entre Club Atlético Fisherton y Defensores de Funes, correspondiente a la categoría 2011.

El hecho ocurrió durante la mañana del domingo en el predio de Fisherton, ubicado en Muiño al 9155. Según consta en la denuncia, todo comenzó después de que el árbitro de la Asociación Rosarina de Fútbol expulsara a dos futbolistas del equipo visitante. A partir de esa decisión, jugadores y familiares habrían ingresado al campo de juego y se produjo una violenta agresión contra el joven juez.En medio del tumulto, Pereyra logró escapar y refugiarse en uno de los vestuarios. Sin embargo, la situación no terminó allí: de acuerdo con su relato, dos jugadores continuaron amenazándolo desde el ingreso al lugar. “Te vamos a esperar a la salida y te vamos a matar”, habría sido una de las frases que recibió el adolescente mientras buscaba ponerse a resguardo.

El coordinador de inferiores de Fisherton intervino posteriormente y ofreció solicitar la presencia policial para garantizar la salida del árbitro. Una vez que el plantel visitante y sus acompañantes abandonaron el predio, otro árbitro trasladó a Pereyra hasta su domicilio, donde su familia decidió llevarlo a un hospital público para que recibiera atención por las lesiones sufridas.

LA DENUNCIA Y UNA INVESTIGACIÓN QUE YA ESTÁ EN MARCHA

La denuncia formal fue presentada durante la tarde por el árbitro junto a su padre. El caso quedó bajo intervención de la Fiscalía de turno y la Secretaría de la Niñez, debido a que varios de los presuntos involucrados también serían menores de edad.

De acuerdo con la presentación realizada por la familia, el joven estaría en condiciones de aportar información que permita identificar a cuatro jugadores y un padre que habrían participado de la agresión. La investigación deberá determinar las responsabilidades individuales y reconstruir con precisión cómo se inició y desarrolló el ataque.

Mientras tanto, comenzaron a circular en redes sociales videos registrados durante el episodio. En las imágenes se pueden observar corridas y momentos de tensión dentro del predio, en una secuencia que volvió a poner en discusión la violencia que se genera alrededor de las categorías formativas.

El caso genera especial preocupación porque la víctima es también un menor de edad que cumplía la función de impartir justicia dentro de una cancha de fútbol juvenil. El episodio vuelve a encender las alarmas sobre el comportamiento de jugadores, familiares y adultos en las divisiones inferiores y sobre la necesidad de garantizar espacios seguros para quienes participan de estas competencias.

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