Rusia mantiene su postura hostil y descarta acercamientos con la UE
El Kremlin califica a la Unión Europea de entidad hostil y niega cualquier avance diplomático

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, manifestó este sábado que Moscú no contempla ninguna mejora en la relación con la Unión Europea mientras persista la actual atmósfera de confrontación.
Peskov llama a la UE una entidad hostil
En entrevista con la agencia local TASS, el vocero subrayó que la generación europea de dirigentes mantiene una “mentalidad de confrontación” que se traduce tanto en discurso como en acciones concretas contra Rusia.
Acusaciones de movilización militar europea
Peskov acusó a los países de la UE de estar “movilizando plenamente el potencial militar de Europa” y de emplearlo contra Moscú, incluso señalando su participación directa en operaciones militares que buscan debilitar la defensa rusa.
Apertura condicionada a la claridad del interlocutor
Aunque el Kremlin mantiene formalmente la disposición de dialogar, el portavoz dejó claro que esa apertura convive con una lectura cada vez más dura del papel europeo. “Debemos saber con quién estamos tratando”, insistió, resaltando que la falta de confianza complica cualquier paso adelante.
Historia reciente de la enemistad
Las tensiones entre Rusia y la UE se agudizaron tras la anexión de Crimea en 2014 y el conflicto en el este de Ucrania. La invasión de febrero de 2022 profundizó la brecha, provocando más de veinte rondas de sanciones europeas y una política de presión constante que Moscú percibe como un intento de aislamiento internacional.
Reacciones europeas y presión sobre Moscú
En los últimos días, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, reiteró que la UE seguirá ejerciendo presión y exigió la participación real de Rusia en las conversaciones de paz. Por su parte, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, pidió reforzar la defensa aérea ucraniana, garantizar ayuda suficiente para el invierno y aumentar la presión sobre el Kremlin.
Con la diplomacia estancada y ambas partes señalando una escalada sin salida clara, la región sigue atrapada en una espiral de desconfianza que dificulta cualquier intento de desescalada.
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