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John Healey presenta su agenda económica antes del presupuesto de Andy Burnham

Healey define una hoja de ruta que combina impulso al norte, disciplina fiscal y la presión por aumentar el gasto militar.

John Healey presenta su agenda económica antes del presupuesto de Andy Burnham

El ministro de Finanzas del Reino Unido, John Healey, anunció este lunes los pilares de su programa económico, a escasos días del primer presupuesto que el nuevo gobierno de Andy Burnham presentará el 28 de octubre. La movida busca aliviar el encarecimiento de la vida y reactivar la actividad productiva fuera de Londres, en un contexto de inflación alta, desempleo juvenil y precios de la energía que siguen presionando a los hogares.

Impulso al norte de Inglaterra

Healey puso sobre la mesa una reducción de la burocracia estatal y la creación de un fondo de 150 millones de libras destinado a fomentar la innovación empresarial en el norte del país. La medida se alinea con la intención de Burnham de descentralizar el poder económico y político, favoreciendo a regiones que históricamente han quedado rezagadas frente a la capital.

La brecha entre el norte y el sur se ha venido ampliando desde la década de los 80, cuando la desindustrialización dejó a ciudades como Manchester y Leeds con altas tasas de paro. El nuevo fondo pretende financiar start‑ups tecnológicas y proyectos de energía verde, sectores que podrían generar cientos de puestos de trabajo y frenar la fuga de talento hacia Londres.

Disciplina fiscal y “colchón contra la incertidumbre”

El comunicado del Tesoro subrayó que el crecimiento debe ir acompañado de una gestión prudente de las cuentas públicas. En entrevista con el Financial Times, Healey afirmó que el presupuesto será la ocasión para crear un “colchón contra la incertidumbre” que proteja tanto al Estado como a los hogares ante posibles shocks externos.

Reglas heredadas y retos sin definir

El nuevo responsable de la hacienda mantendrá las reglas fiscales trazadas por su antecesora, Rachel Reeves, cuyo objetivo es cubrir el gasto corriente con ingresos públicos. Aún no está claro si el presupuesto incluirá aumentos de impuestos o nuevas ayudas directas a las familias, una cuestión que se vuelve crítica ante el deterioro de la situación financiera y el elevado nivel de endeudamiento del Reino Unido.

Los analistas advierten que la falta de claridad sobre ayudas inmediatas podría agravar la presión social, especialmente en barrios donde el costo de la energía supera el 15 % del ingreso familiar. La expectativa es que el fondo norte‑sur compense, en parte, esa carga, pero la efectividad dependerá de la rapidez con que se asignen los recursos.

Presión por el gasto militar

Healey, que antes de asumir la cartera de Finanzas había renunciado al cargo de ministro de Defensa bajo el gobierno de Keir Starmer, ahora enfrenta la presión de confirmar el compromiso de elevar el gasto militar al 3 % del PIB para 2030. La decisión será clave para equilibrar la agenda de crecimiento regional con la necesidad de reforzar la seguridad nacional.

Desde que Burnham tomó las riendas en julio, su gobierno ha puesto en marcha medidas para bajar algunos costos: tarifas de autobús más baratas, reducción del impuesto sobre la factura eléctrica y alivio fiscal a bares y pubs. Sin embargo, el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos y el volumen de la deuda pública limitan el margen de maniobra para financiar otras promesas, como el control público de los servicios, la erradicación del sinhogarismo y la ampliación del gasto en defensa.

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