Golfo Pérsico refuerza sus defensas y abre nuevas rutas marítimas ante la guerra prolongada entre EE.UU. e Irán
Los países del Golfo intensifican su gasto en seguridad y diversifican puertos para sortear la amenaza del estrecho de Ormuz

Los estados del Golfo Pérsico anunciaron este lunes una serie de inversiones en defensa y la puesta en marcha de puertos que no dependen del estrecho de Ormuz, mientras la confrontación entre Estados Unidos e Irán se extiende sin señales de alto al fuego. Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y sus vecinos incrementaron el gasto en seguridad y activaron infraestructuras que buscan garantizar la continuidad del comercio marítimo.
Puertos fuera de Ormuz se convierten en la nueva columna vertebral del comercio
Los terminales de Dubái y Omán, ubicados en la costa del mar Arábigo, registran un auge sin precedentes. En Jor Fakkan, el número de contenedores manejados saltó de 8.000 a 70.000 por semana, según informó Farid Belbouab, director de Gulftainer. La expansión del oleoducto de ADNOC, que ahora supera los 515 km, y la construcción de dos terminales de aguas profundas en Fuyaira, forman parte de una estrategia para reducir la dependencia del estrecho, que antes transportaba cerca del 20 % del petróleo y gas mundial.
Estrategia de autonomía sin abandonar a los aliados tradicionales
Durante el Foro Hili, celebrado en Abu Dabi, el portavoz de Qatar, Majed al‑Ansari, advirtió que la crisis ya no se percibe como temporal, sino como la “nueva normalidad”. Por su parte, Anwar Gargash, asesor diplomático de los Emiratos, subrayó que la búsqueda de autonomía estratégica no implica aislamiento: “Nuestras alianzas de larga data con EE.UU. siguen siendo esenciales, pero debemos ampliar nuestros horizontes”. En ese sentido, se están explorando colaboraciones con Ucrania, Turquía y Corea del Sur para la adquisición de sistemas de defensa y capacidad ofensiva.
El panorama militar se vuelve más complejo
El conflicto ha impulsado una expansión visible del sector armamentístico en la región. Mohammed Baharoon, director de B’huth en Dubái, explicó que antes la defensa era meramente disuasoria, pero ahora también incluye proyección ofensiva. La reciente instalación de un sistema de misiles chino en Bahréin, sin que EE.UU. emitiera objeciones, muestra una mayor flexibilidad en la elección de proveedores. Nasser Hassan Al Shaikh, empresario emiratí, resumió la actitud del Golfo: “Si me engañas una vez, la culpa es tuya; si me engañas dos veces, la culpa es mía”.
Impacto económico y lucha por la narrativa
Irán, pese a las sanciones estadounidenses, intensificó ataques con drones y misiles, incluido uno que derribó parte del suministro de gas natural licuado de Qatar, equivalente al 20 % del GNL mundial. Al‑Ansari señaló que la batalla también se libra en la esfera de la información: “Si la narrativa de la otra parte triunfa, ellos habrán fracasado estratégicamente”. La ausencia de una solución negociada mantiene la presión sobre los países del Golfo, que dependen de la exportación de petróleo y de la importación de bienes esenciales.
Perspectivas a futuro: el plan B del Golfo
Mientras la administración estadounidense prefiere sanciones y bloqueos navales en lugar de una nueva ofensiva, los gobiernos del Golfo continúan trabajando en un “plan B”. La construcción de infraestructuras fuera de Ormuz, la diversificación de alianzas y la modernización de sus fuerzas armadas indican que la región busca reducir vulnerabilidades y garantizar la continuidad del comercio, aunque el conflicto con Irán siga sin una resolución clara.
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