Argentina e Inglaterra, bajo máxima vigilancia: el operativo de seguridad sin precedentes para las semifinales

Argentina e Inglaterra no solo protagonizarán uno de los cruces más atractivos del Mundial 2026, sino también el que mayor preocupación genera desde el punto de vista de la seguridad. Por ese motivo, este lunes se llevó adelante una reunión de coordinación en el Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC), en Leesburg, Virginia, con la participación de autoridades de FIFA, el FBI, fuerzas policiales estadounidenses, representantes de Inglaterra y funcionarios argentinos especializados en seguridad deportiva.
Por la delegación argentina participaron el director nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, Franco Berlín, y el comisario mayor Alejandro Eboli, quienes presentaron un informe con distintas recomendaciones destinadas a reducir los riesgos y evitar incidentes entre ambas parcialidades.
Entre las principales medidas propuestas se destacó el refuerzo de los controles de acceso, un mayor despliegue de efectivos policiales tanto en las inmediaciones como dentro del estadio, el incremento de personal de seguridad privada y una sectorización específica de las tribunas Norte y Sur para disminuir el contacto entre los grupos de simpatizantes considerados de mayor riesgo.
Si bien FIFA mantiene como política general la integración de los espectadores en sus competencias internacionales, la representación argentina insistió en la necesidad de diferenciar los accesos y separar a las hinchadas en los sectores más sensibles del estadio como medida preventiva.
Tras el encuentro quedó definido que los hinchas argentinos ingresarán por la puerta 4, mientras que la parcialidad inglesa utilizará la puerta 3, buscando evitar cruces desde el momento del ingreso al escenario.
Otra de las decisiones adoptadas establece que no se permitirá el ingreso de botellas y que todas las bebidas comercializadas dentro del estadio serán entregadas únicamente en vasos descartables, con el objetivo de impedir que los envases puedan utilizarse como elementos contundentes.
Además, estará prohibido ingresar banderas, pancartas, indumentaria o cualquier otro elemento con mensajes de odio, contenido político o expresiones consideradas provocadoras para cualquiera de las dos aficiones.
El operativo también abarcará un importante refuerzo de seguridad en los hoteles donde se hospedarán ambas selecciones y durante todos los traslados oficiales de los planteles.
Desde la organización consideran que Argentina-Inglaterra representa el encuentro de mayor riesgo de toda la Copa del Mundo, por lo que contará con el dispositivo de seguridad más importante del campeonato, con controles reforzados y un despliegue preventivo diseñado para garantizar una jornada en un clima de paz, orden y convivencia.
UN CLÁSICO CON HISTORIA: EL HISTORIAL MUNDIALISTA ENTRE ARGENTINA E INGLATERRA
La rivalidad entre Argentina e Inglaterra ha dejado algunos de los capítulos más recordados en la historia de los Mundiales. El primer antecedente se dio en Chile 1962, con triunfo inglés por 3-1 en la fase de grupos.
Cuatro años más tarde, en la Copa del Mundo de Inglaterra 1966, los europeos volvieron a imponerse 1-0 en un partido que quedó marcado por la polémica expulsión de Antonio Rattín, una de las acciones arbitrales más discutidas de la historia mundialista.
La revancha argentina llegó en México 1986, en los cuartos de final. Aquel 2-1 quedó inmortalizado por los dos goles de Diego Armando Maradona, autor de la legendaria «Mano de Dios» y del inolvidable «Gol del Siglo», considerado por muchos como el mejor tanto en la historia de los Mundiales.
El siguiente cruce fue en Francia 1998, cuando igualaron 2-2 en los octavos de final y la clasificación quedó en manos de Argentina, que se impuso 4-3 en la definición por penales.
El último enfrentamiento mundialista se disputó en Corea-Japón 2002, con victoria inglesa por 1-0 durante la fase de grupos.
Ahora, más de dos décadas después de aquel último duelo, ambas selecciones volverán a verse las caras en un partido que promete ser histórico tanto por su trascendencia deportiva como por el extraordinario operativo de seguridad que lo rodeará.





