Brasil elige entre la continuidad de Lula y el giro a la derecha de Flavio Bolsonaro
Brasil decide este domingo si continuará con Lula o girará a la derecha bajo Flavio Bolsonaro, con profundas repercusiones regionales y climáticas.

Este domingo los brasileños acudirán a las urnas para decidir entre el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva y el senador de derecha Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. La pugna no solo definirá el rumbo interno, sino que también marcará la posición de Brasil en una América Latina que ha visto un fuerte retroceso hacia la derecha en los últimos años.
La victoria de Lula y su eco en la región
En Argentina, Chile, Bolivia, Colombia y Perú se han registrado triunfos de gobiernos conservadores que han reconfigurado la balanza ideológica del continente. Un triunfo de Lula mantendría a Brasil como uno de los últimos bastiones de la izquierda, junto a México, y reforzaría la cooperación con países que comparten una agenda de desarrollo social y defensa de la Amazonía.
Flavio Bolsonaro y la posible alineación con Washington
Flavio ha dejado claro que busca estrechar lazos con Estados Unidos, un país que bajo la administración de Donald Trump mostró una afinidad clara con el expresidente Jair Bolsonaro. Washington ya impuso aranceles a productos brasileños y sanciones a magistrados; la experta Regiane Bressan, de la Universidad Federal de São Paulo, advierte que esa presión podría intensificarse si Lula vuelve al poder, mientras que la postura de Flavio mantendría una retórica favorable a la política estadounidense.
Legado de Jair Bolsonaro y riesgos para la democracia
El mandato de Jair Bolsonaro (2019‑2022) puso a prueba la solidez de la democracia brasileña: ataques al Tribunal Supremo, cuestionamientos al voto electrónico y una conspiración tras la derrota electoral que buscó anular los resultados. El exmandatario fue condenado en 2025 por intento de golpe de Estado y cumple una pena de 27 años bajo arresto domiciliario. Su hijo también ha puesto en duda la seguridad del sistema de votación, aunque prometió respetar el resultado final y ha anunciado que, de ganar, pedirá una amnistía para su padre y los seguidores condenados.
Implicancias institucionales y judiciales
Las elecciones renovarán la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado, cuerpos que tendrán la última palabra en la designación de hasta cuatro magistrados de la Corte Suprema. En abril, el Senado rechazó al candidato de Lula para el máximo tribunal, una ruptura que no se veía en más de un siglo. Flavio Bolsonaro ha atacado al juez Alexandre de Moraes, quien presidió el juicio contra su padre, y ha pedido su destitución. El tribunal, por su parte, atraviesa una crisis de legitimidad por investigaciones que vinculan a varios magistrados con el banquero Daniel Vorcaro, acusado de fraude.
El desafío ambiental que se avecina
Brasil sigue siendo clave en la lucha contra el cambio climático por su enorme territorio amazónico. Durante la gestión de Lula, la deforestación se redujo considerablemente y el presidente se comprometió a erradicarla para 2030, aunque recibió críticas por apoyar la exploración petrolera en la cuenca del Amazonas. Flavio Bolsonaro, por su parte, ha prometido terminar con la deforestación para 2029, pero su cercanía a la agroindustria genera dudas sobre la viabilidad de esa meta.
En la arena internacional, Lula defendió recientemente en la ONU el modelo electoral brasileño, describiéndolo como “moderno y robusto”, y advirtió que no permitirá que los “enemigos de la democracia” socaven la voluntad popular. La decisión que tome el electorado este domingo definirá no solo el rumbo interno, sino también la posición de Brasil frente a Washington, China y los desafíos climáticos que enfrenta la región.
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