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Chernóbil a los 40 años: los perros de la zona de exclusión desarrollan adaptaciones genéticas únicas

Estudio revela mutaciones únicas en perros que habitan la zona de exclusión de Chernóbil, 40 años después del desastre.

Chernóbil a los 40 años: los perros de la zona de exclusión desarrollan adaptaciones genéticas únicas

Un hallazgo que cambia la forma de ver la radiación

Un equipo internacional de biólogos y genetistas acaba de publicar que los caninos que habitan la zona de exclusión de Chernóbil presentan mutaciones en más de un centenar de regiones del ADN. El estudio, realizado sobre 63 ejemplares capturados en distintas áreas del parque, sugiere que la presión radiactiva ha impulsado una selección natural que favorece rasgos de resistencia al daño celular.

Cómo se llevó a cabo el trabajo de campo

Los investigadores recorrieron los corredores de la zona de exclusión durante varios meses, atrapando a los perros con trampas humanitarias y tomando muestras de sangre y tejido. Cada muestra fue secuenciada en laboratorios de alta capacidad, lo que permitió mapear con precisión las alteraciones genómicas y compararlas con bases de datos de perros domésticos de todo el mundo.

Variaciones que podrían significar una adaptación real

Entre los cambios detectados destacan modificaciones cercanas a genes vinculados al control del ciclo celular, a la reparación del ADN y a la respuesta inmunitaria. Según los autores, esas variaciones podrían conferir una mayor capacidad para reparar lesiones provocadas por la radiación, reduciendo el riesgo de cáncer y aumentando la esperanza de vida de los individuos más aptos.

Treinta generaciones bajo presión constante

Desde el desastre de 1986, se estima que al menos treinta generaciones de perros han nacido y crecido entre los escombros y los bosques contaminados. Cada generación habría estado expuesta a niveles de radiación que, aunque disminuidos con el tiempo, siguen siendo superiores a los de cualquier zona no afectada. Esa exposición continua habría actuado como un filtro evolutivo, favoreciendo a los ejemplares con mutaciones protectoras.

Repercusiones para la ciencia y la salud pública

El descubrimiento abre una ventana para entender cómo los mamíferos pueden adaptarse a entornos extremos. Los científicos apuntan que los mecanismos identificados podrían inspirar nuevas estrategias en la lucha contra el cáncer, al revelar vías de reparación del ADN que la medicina humana aún no explora. Además, el estudio sirve de alerta para la gestión de poblaciones humanas y animales expuestas a radiación, recordando que la adaptación no siempre es suficiente para evitar riesgos a largo plazo.

Contexto histórico y lecciones aprendidas

Hace cuatro décadas, el accidente de Chernóbil dejó una cicatriz profunda en la región de Ucrania, obligando a evacuar a cientos de miles de personas y creando una zona de exclusión de 2.600 km². Con el paso del tiempo, la zona se ha convertido en un laboratorio natural donde la vida sigue encontrando formas de subsistir. El caso de los perros es solo una pieza del rompecabezas que muestra la resiliencia de la naturaleza, pero también subraya la necesidad de seguir monitoreando los efectos de la radiación en la salud de los seres vivos.

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