Delcy Rodríguez asegura elecciones en Venezuela pero sin fijar fecha y exige reformas estructurales
La mandataria venezolana mantiene la promesa de comicios, aunque deja la fecha en el aire y exige cambios estructurales

Rodríguez confirma la celebración de comicios constitucionales
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró este miércoles que el país llevará a cabo los comicios previstos por la Constitución, sin precisar aún el calendario electoral. La afirmación se produjo en una rueda de prensa en Caracas, donde la mandataria reiteró el compromiso del gobierno con la agenda electoral constitucional.
Reformas institucionales, políticas y judiciales como condición indispensable
Rodríguez subrayó que la convocatoria al voto está supeditada a la aprobación de una serie de reformas estructurales. Según sus palabras, estos cambios deben garantizar garantías para todos los sectores y evitar exclusiones, creando un marco que incluya a la población en su conjunto.
Entre los ajustes señalados destacan la reforma del Consejo Nacional Electoral, la independencia del poder judicial y la actualización de la normativa de partidos políticos. La dirigente sostuvo que sin esos ajustes el escrutinio no podría considerarse legítimo ni representativo.
Contexto y antecedentes de la incertidumbre electoral
La promesa de elecciones vuelve a resonar tras los comicios de 2015, donde la oposición ganó la mayoría en la Asamblea Nacional, y de 2018, ampliamente cuestionados por la comunidad internacional. Desde entonces, la crisis económica y la migración masiva han profundizado la desconfianza ciudadana, lo que convierte cualquier anuncio en un tema de alta sensibilidad.
Repercusiones políticas y sociales
La falta de una fecha concreta ha generado expectación y críticas tanto de la oposición como de gobiernos extranjeros, que piden un proceso transparente y supervisado por observadores internacionales. Mientras tanto, sectores de la sociedad civil advierten que la postergación del calendario podría alimentar la tensión social y la incertidumbre económica.
En definitiva, la declaración de Rodríguez mantiene viva la expectativa de un retorno a la normalidad democrática, pero condiciona su concreción a una agenda de reformas que, hasta el momento, sigue sin definirse.
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