Deportes

Efecto Foster Gillett: Rampla Juniors está inmerso en deudas, conflictos internos y el club quedó al borde del colapso

El último fin de semana Rampla Juniors, tras la derrota por 3-0 ante Salus, se produjo un tenso episodio entre un grupo de hinchas y los directivos de la sociedad anónima deportiva que administra la institución; aseguraron que fueron víctimas de agresiones e incluso denunciaron el ingreso de simpatizantes al vestuario y el robo de pertenencias, además de admitir que analiza dejar su cargo.

Sin embargo, el plantel salió rápidamente a desmentir parte de esa versión mediante un comunicado, aclarando que ningún futbolista sufrió el robo de sus efectos personales.

Como si el conflicto institucional no fuera suficiente, la realidad cotidiana del club es todavía más preocupante. Los jugadores con contrato están a pocos días de cumplir tres meses sin cobrar, mientras que buena parte de los trabajadores decidió abandonar sus funciones debido a las deudas acumuladas.

La situación quedó reflejada en las declaraciones del capitán Pablo Pereira, quien describió un escenario límite al asegurar que el plantel debió cumplir tareas que nada tienen que ver con el fútbol profesional. “Hoy los jugadores tuvimos que hacer de utileros, hasta prendimos la caldera para poder bañarnos”, explicó, dejando en evidencia el estado de abandono que atraviesa la institución.

UN CLUB PARALIZADO POR LAS DEUDAS Y LAS MENTIRAS DE FOSTER GILLETT

La crisis ya impacta en prácticamente todas las áreas de Rampla. El canchero, los encargados de mantenimiento, las secretarias y el utilero suspendieron sus tareas hasta percibir los salarios adeudados, mientras que el médico del plantel presentó su renuncia al considerar que la situación se volvió insostenible.

Pereira también reveló que el grupo inversor que había prometido sostener económicamente al club nunca terminó de cumplir con las expectativas generadas. Además, recordó que la institución debió solicitar prórrogas para cancelar viejas deudas y que incluso existen fondos destinados al club que todavía no fueron liberados por la Asociación Uruguaya de Fútbol.

La delicada realidad de Rampla Juniors también vuelve a poner bajo la lupa el proyecto encabezado por el empresario estadounidense Foster Gillett, quien fue uno de los principales impulsores de la Sociedad Anónima Deportiva que tomó el control del club uruguayo. El magnate, cuya figura ganó notoriedad en la región por su cercanía con el modelo de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) impulsado por el presidente argentino Javier Milei, había sido presentado como el inversor capaz de transformar institucional y económicamente a la entidad.

Durante su desembarco se prometió una importante inyección de capital, un ambicioso plan de crecimiento y hasta la construcción de un estadio boutique de última generación que posicionaría a Rampla Juniors entre los clubes modelo del fútbol uruguayo. Sin embargo, con el correr de los meses, aquellas expectativas fueron dando paso a un escenario completamente diferente: el proyecto perdió impulso, la inversión nunca terminó de materializarse y el empresario se alejó del día a día del club, que hoy atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente.

La falta de recursos dejó en evidencia un fuerte contraste entre las promesas iniciales y la actualidad. Mientras el plantel acumula salarios impagos y los empleados abandonan sus funciones por las deudas, son los propios hinchas quienes comenzaron a organizar colectas, rifas y distintas iniciativas solidarias para conseguir fondos destinados al mantenimiento del Estadio Olímpico, una situación impensada cuando se anunciaba un proyecto de crecimiento a gran escala.

En ese contexto, también crece la preocupación entre los simpatizantes por el futuro deportivo e institucional de la entidad. En las últimas horas, distintos socios e hinchas hicieron pública la crítica situación que atraviesa Rampla, alertando sobre el deterioro de la infraestructura y el temor de que, si no se normaliza la economía del club, la institución continúe profundizando su crisis y vea cada vez más comprometido su futuro dentro del fútbol uruguayo.

A pesar del difícil panorama, el capitán aseguró que el plantel intenta mantenerse enfocado en el objetivo deportivo. Reconoció el desgaste emocional que vive el grupo, destacó el apoyo permanente de los hinchas, que incluso colaboraron con canastas de alimentos para los futbolistas, y afirmó que el gran sueño sigue siendo devolver a Rampla Juniors al fútbol profesional, aunque hoy la prioridad parezca ser simplemente sostener el funcionamiento cotidiano de una institución que atraviesa una de las crisis más delicadas de su historia.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver al botón superior