La Llama de la Libertad en Cuba: Cinco Años Después del 11J
La llama de la libertad en Cuba sigue ardiendo cinco años después del 11J

La Llama de la Libertad en Cuba: Cinco Años Después del 11J
El 11 de julio de 2019, las protestas ciudadanas más grandes en la historia de Cuba, conocidas como el 11J, sacudieron al régimen de Miguel Díaz-Canel. Cinco años después, la llama de la libertad que se encendió ese día sigue ardiendo, a pesar de la represión y el aumento en el número de presos políticos.
La respuesta de la sociedad civil cubana ha sido unánime en su rechazo al régimen. Referentes del activismo y la sociedad civil, como Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders, José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba, y Iván Hernández Carrillo, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba, coinciden en que el espíritu del 11J sigue presente en la calle. Aunque el régimen ha intentado silenciar las voces disidentes, el descontento popular sigue creciendo.
La emigración masiva de cubanos en los últimos años ha tenido un impacto significativo en el movimiento opositor interno. Muchos de los que se marchan son precisamente los más inconformes, audaces y decididos a vivir en libertad. Sin embargo, a pesar de esta pérdida, la conciencia de la realidad en Cuba ha aumentado, y cerca del 90% de la población tiene hoy aversión al régimen. La emigración también ha llevado a una reconfiguración de la oposición, dividiendo opiniones entre quienes piensan que esto desarticuló las fuerzas internas de la resistencia y quienes opinan que ha fortalecido el capital humano y económico en el exilio para respaldar una futura transición democrática.
La respuesta de los gobiernos democráticos es de decepción generalizada. Estados Unidos es la excepción positiva, ya que ha incrementado su apoyo al pueblo cubano y mantiene una posición firme frente a la tiranía. Por otro lado, gobiernos como México, Brasil, Colombia y España son vistos como complacientes con el régimen cubano. La Comisión Europea y el Consejo de Europa también han sido criticados por su respuesta, que se considera vergonzosa. La falta de apoyo a las víctimas de la represión y la justificación de las acciones del régimen por parte de algunos gobiernos han sido calificados de inaceptables.
En términos de gobernabilidad, la dictadura cubana está más debilitada que en 2021, aunque no menos peligrosa. La crisis que atraviesa el país es cualitativamente distinta a la de 2021, abarcando lo social, lo económico y lo político de forma simultánea. El régimen ha intentado mitigar la presión aprobando un paquete de reformas económicas, pero estos esfuerzos son vistos como insuficientes. La percepción general es que el régimen no tiene el apoyo de la población y que su legitimidad es cuestionada.
En cuanto al futuro, se vislumbran varios escenarios posibles. Uno de ellos es una implosión interna del régimen, otro es un levantamiento popular seguido de represión masiva y eventual reacción internacional, y otro más es una acción quirúrgica de los Estados Unidos que debilite y acabe por desmantelar el régimen.
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