La remoción de Darío Geuna: un golpe a la soberanía tecnológica argentina
La remoción de Darío Geuna es un paso clave en la consolidación de un modelo que subordina los intereses nacionales a los del capital tecnológico extranjero.
La decisión del gobierno de Javier Milei de remover a Darío Geuna del cargo de Secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología ha generado una gran polémica en el medio político y social argentino. Esta medida, tomada en un momento crucial para la política de ciencia y tecnología del país, tiene implicaciones profundas en la soberanía tecnológica argentina y en la relación con el capital extranjero.
Geuna, quien había sido el encargado de liderar la política de ciencia y tecnología en el país, había visto menguadas sus competencias en los últimos días. La transferencia del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) a la órbita del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la pérdida de la supervisión de la empresa satelital Arsat y el Correo Argentino eran ya señales de una estrategia que parecía dirigir el país hacia un modelo de dependencia tecnológica.
La llegada de Thiel a Buenos Aires, con la compra de una mansión y el traslado temporal de su familia, no es un hecho aislado. Es más bien el síntoma de una estrategia más amplia que busca convertir a Argentina en un apéndice de los intereses estratégicos de Estados Unidos. La instalación de este empresario estadounidense en el país es un ejemplo claro de cómo el gobierno de Milei está priorizando los intereses del capital tecnológico extranjero sobre la soberanía tecnológica argentina.
La política de ciencia y tecnología de la administración Milei parece estar dirigida a fortalecer la dependencia tecnológica del país, en lugar de promover la soberanía tecnológica argentina. La propuesta de crear un régimen de «sociedades automatizadas» para empresas gestionadas íntegramente por inteligencia artificial, con baja carga impositiva y nula regulación, es un ejemplo de cómo se está abandonando la soberanía tecnológica a favor de los intereses del capital extranjero.
La salida de Darío Geuna de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología no debe leerse como un mero reacomodamiento burocrático. Es más bien un paso clave en la consolidación de un modelo que subordina los intereses nacionales a los del capital tecnológico extranjero. Es fundamental que se examine con detenimiento la dirección que está tomando la política de ciencia y tecnología en el país y se consideren las implicaciones a largo plazo de estas decisiones.
En este contexto, es importante recordar que la soberanía tecnológica es un derecho fundamental de los pueblos. La Argentina debe tomar medidas para proteger su soberanía tecnológica y evitar ser un apéndice de los intereses estratégicos de otros países. La remoción de Darío Geuna es un paso hacia la consolidación de un modelo que puede tener graves consecuencias para la soberanía tecnológica argentina.
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