Noche de rosca y furia de D'Onofrio en el Monumental: sentó a Bullrich en su palco, coqueteó en la interna del gobierno y prepoteó a socios de River

Desde sus tiempos como presidente de River (2013-2021), Rodolfo D’Onofrio busca lugar en las ligas de la política vernácula. En un camino zigzagueante, el otrora mandamás del club de Núñez mantuvo conversaciones con diferentes espacios, pasando del kirchnerismo al peronismo ortodoxo y a las huestes del PRO. Hace varios años, allá por 2023, se decidió a acercarse a los halcones de Juntos por el Cambio, personificados por Patricia Bullrich.
A sus 77 años, aún fantasea con conseguir un lugar en la política y ahora usa sus influencias en River para trasladar la “rosca” a los palcos y plateas del club durante los partidos que el equipo dirigido por Ponzio juega en el Monumental.
A tal punto es así que este domingo en el partido River-Racing, D’Onofrio tomó partido en la interna del Gobierno nacional y fue a ver el clásico con su pareja, Zulemita Menem, y llevó como invitados a Patricia Bullrich y a su marido, Guillermo Yanco.
Algunos socios que estaban a unos asientos de distancia revelaron que se los vio conversar animadamente y seguir con cierta “alegría” el resultado de las elecciones en Brasil, que terminaron consagrando a Lula para su cuarto mandato presidencial. Claramente, el triunfo de Lula pone a Javier Milei en una posición incómoda de cara a la relación entre ambos países. Reforzando esto, el operativo de diferenciación de Milei que lleva adelante Bullrich sumó este lunes otro capítulo, cuando la senadora se ausentó de la reunión de gabinete, dejando en evidencia sus cada vez más indisimulables desacuerdos con el presidente de la Nación.
Es llamativo que Bullrich haya aceptado la invitación de D’Onofrio. Vale recordar que a finales de septiembre, al salir de una reunión política, a Bullrich le preguntaron de manera inesperada si asistiría al recital que Lali daría en el Estadio Monumental. Su respuesta exacta fue: “¿El sábado canta? A River no voy, yo soy de Independiente”.
Por otra parte, en la interna del Gobierno es vox pópuli que Zulemita Menem mantiene un fuerte enfrentamiento con sus primos Lule y Martín, hombres clave en el equipo de la administración de Milei.
D’Onofrio añora el poder que le dio su exitoso ciclo como presidente de River, pero se frustra porque no logra digerir que, pese a los logros deportivos conseguidos en uno de los clubes grandes de la Argentina, no haya podido dar el salto a la política. En sus fantasías soñaba con pegar el salto a la gobernación bonaerense e incluso se imaginó sentado en el Sillón de Rivadavia.
Sin perder las esperanzas, mientras su “amado” River Plate se juega sus últimas fichas deportivas para pelear por un campeonato doméstico y entrar en las copas de 2027, D’Onofrio está más ocupado por rosquear usando su lugar de privilegio en los palcos del estadio.
Además de sus aspiraciones políticas, el empresario dedica buena parte de su energía a atacar a la AFA. Desde hace años busca quedarse con el manejo del fútbol argentino. En la actualidad, pretende tener injerencia en la dirigencia de River y mete “ruido” entre la actual comisión directiva del club y la AFA para menoscabar a la conducción del “Chiqui” Tapia. Claro que ese deseo choca contra la realidad, porque D’Onofrio no tiene ningún plafón entre los dirigentes de los clubes.
NOCHE DE FURIA DE D’ONOFRIO EN EL MONUMENTAL
Quizás, como muestra de su estado de ánimo y frustración, vale contar lo que sucedió una vez consumada la victoria de River por 1 a 0 contra Racing con gol de Lautaro Rivero. Apenas terminado el partido, el auto oficial que llevaba a Patricia Bullrich salió del estacionamiento del Monumental a toda velocidad. En su afán por seguir el vehículo, D’Onofrio salió también raudamente manejando una Toyota SW4 —probablemente de la concesionaria de su novia, Zulemita— sin respetar los espacios para circular y poniendo en peligro a los socios de River que iban a buscar sus autos.
A tal punto fue así que varios socios relataron que vieron cómo la Toyota conducida por D’Onofrio comenzó a circular por los espacios vacíos del estacionamiento y, en ese manejo imprudente, casi atropelló a un grupo de socios. No conforme con eso, cuando fue increpado para que circulara con precaución, D’Onofrio les tiró la camioneta encima, al tiempo que, desencajado, insultaba a los socios para que lo dejaran pasar.
Pese a la buena imagen que el expresidente de River tiene entre los hinchas, cuando fue reconocido, varios socios le recriminaron el manejo temerario y le dijeron “te pensás que sos el dueño del club”.
Así transcurren los días de D’Onofrio, entre la añoranza de lo que fue y el sueño húmedo de que algún día la rosca lo deposite en un cargo político que le permita volver a alimentarse de las mieles del poder.



