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Quién es el polémico abogado defensor de barras y los asesinos de Cabezas que formó parte de la reunión entre Di Carlo y Verón

En la tarde del martes, en las oficinas del Monumental, se llevó a cabo una reunión entre Stéfano Di Carlo, presidente de River, y Juan Sebastián Verón, pope de Estudiantes, en el que “plantaron bandera” en busca de un “nuevo fútbol”. Sin embargo, en el cónclave, hubo otra persona que también sobresalió su presencia: el abogado Juan Martín Cerolini.

El actual Secretario de seguridad y representante legal del club platense lució sentado a la izquierda de la “Brujita” en la foto que publicaron ambos clubes en conjunto y su presencia desató polémica.

Es que el letrado tiene un “prontuario” importante en su haber por, entre otros, haber sido el defensor de los barras William Schlenker y Rafael Di Zeo en diversas causas; del ex sacerdote condenado por crímenes de lesa humanidad Chrstian Von Wernich; también a la “Banda de los Hornos”, responsables del secuestro y asesinato de José Luis Cabezas; y también estuvo relacionado con el fiscal Carlos Stornelli y la llamada “causa Dolores”.

DE LA CAUSA CABEZAS AL CASO CONZI: SUS PRIMEROS EXPEDIENTES DE ALTO PERFIL

El recorrido de Cerolini por causas de repercusión pública se remonta al asesinato de José Luis Cabezas. En el año 2000, junto con Fernando Burlando, integró la defensa de los cuatro integrantes de la banda conocida como Los Horneros: Horacio Braga, José Luis González, Héctor Retana y Sergio Auge. Los cuatro fueron condenados a prisión perpetua por su participación en el crimen del reportero gráfico, ocurrido en enero de 1997 en Pinamar.

En 2005, Cerolini también formó parte de la defensa del empresario Horacio Conzi, condenado a 25 años de prisión por el asesinato de Marcos Schenone, cometido en enero de 2003 en la localidad bonaerense de Béccar. El caso tuvo una amplia repercusión pública y llegó a juicio después de una investigación que reconstruyó el ataque contra el joven y sus amigos tras una salida nocturna.

En 2006, el abogado intervino en dos causas diferentes. Por un lado, junto con Marcelo Rocchetti, representó a integrantes de la barra brava de Boca, entre ellos Rafael Di Zeo, en un contexto marcado por las restricciones al ingreso de los barrabravas a los estadios.

Por otro, participó en la defensa de dos integrantes de las fuerzas de seguridad investigados por el presunto encubrimiento del secuestro y asesinato de Axel Blumberg, ocurrido en 2004. Según comentó el diario Clarín en una nota contando el perfil de este abogado, Cerolini logró la absolución del subcomisario de la Policía Federal Daniel Gravina y del exjefe de la división Antisecuestros Juan José Schettino.

LA CAUSA AMIA Y LA DEFENSA DE CHRISTIAN VON WERNICH

Otro de los expedientes que vinculó a Cerolini con los tribunales fue la investigación por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), perpetrado el 18 de julio de 1994. En diciembre de 2006, su nombre apareció en informaciones periodísticas relacionadas con la posibilidad de que asumiera la defensa de nueve ciudadanos iraníes imputados en la causa, entre ellos un expresidente y un exembajador de ese país. De acuerdo con el informe de Clarín, la posibilidad de que asumiera esa representación no llegó a consolidarse en los términos planteados inicialmente.

Su intervención en el universo de causas vinculadas con el atentado también incluyó la defensa de un expolicía bonaerense acusado de secuestrar, en abril de 1994, a Carlos Telleldín, el reducidor de autos que estuvo detenido en el marco de la investigación por la voladura de la mutual judía.

En ese mismo período, Cerolini asumió la defensa del sacerdote Christian Federico von Wernich, quien había sido capellán de la Policía Bonaerense durante la última dictadura cívico-militar. En octubre de 2007, el Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata lo condenó a reclusión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado. La sentencia comprendió su responsabilidad en 34 casos de privación ilegal de la libertad, 31 casos de tortura y siete homicidios, vinculados con los centros clandestinos de detención conocidos como Puesto Vasco, COT I Martínez y Pozo de Quilmes.

La causa AMIA también tuvo consecuencias judiciales para el propio Cerolini. El entonces juez federal Rodolfo Canicoba Corral lo citó a declarar después de que el fiscal Marcelo Martínez Burgos le solicitara que intercediera ante representantes iraníes porque temía sufrir un atentado. El magistrado lo convocó a prestar declaración indagatoria como sospechoso de posibles delitos de tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con la función pública y, si se acreditaba la existencia de pagos, cohecho. Se trató de una investigación sobre su eventual intervención en esas gestiones, que debe distinguirse de los casos en los que actuó como abogado defensor.

LA VIOLENCIA EN EL FÚTBOL: DE LA BARRA DE BOCA AL CRIMEN DE GONZALO ACRO

La relación de Cerolini con causas vinculadas con la violencia en el fútbol no se limitó a su representación de integrantes de La 12. También fue abogado defensor de William Schlenker, hermano de Alan Schlenker, quien estaba identificado como uno de los referentes de Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River Plate.

William Schlenker fue juzgado por el asesinato de Gonzalo Acro, integrante de la barra de River, ocurrido en agosto de 2007. En 2011, recibió la pena de prisión perpetua por su participación en el homicidio, cometido en el marco de una disputa interna dentro de la hinchada. El expediente se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de violencia vinculada con las barras del fútbol argentino.

Los antecedentes de Cerolini en ese ámbito volvieron a aparecer en los medios en enero de 2018, cuando asumió la representación de las dos mujeres que denunciaron a los futbolistas de Boca Edwin Cardona y Wilmar Barrios por presuntos hechos de lesiones, amenazas y privación ilegítima de la libertad. La causa tuvo una fuerte repercusión pública y puso nuevamente al abogado en el centro de la escena mediática.

LA BANDA DEL “SAPO” CIARLO Y OTRAS CAUSAS POSTERIORES

En 2015, César “Coco” Barlocco, uno de los imputados en la causa conocida como la Banda del “Sapo” Ciarlo, designó a Cerolini como su abogado. La investigación apuntaba contra una organización acusada de realizar estafas mediante tarjetas de crédito clonadas o robadas, utilizadas principalmente para adquirir pasajes y paquetes turísticos de alto valor. El expediente derivó en condenas para integrantes de la banda.

En 2019, el nombre de Cerolini volvió a vincularse con una causa de alto impacto institucional cuando el fiscal federal Carlos Stornelli intentó designarlo como defensor en la investigación conocida como la causa Dolores, que llevaba adelante el juez Alejo Ramos Padilla. El expediente investigaba una presunta red de espionaje ilegal y extorsiones vinculada con el falso abogado Marcelo D’Alessio.

Sin embargo, la designación de Cerolini fue rechazada por Ramos Padilla, quien consideró que existían intereses contrapuestos debido a que el letrado también representaba a Carlos Liñani, un agente aduanero procesado en otra causa en la que Stornelli intervenía como acusador privado. Por lo tanto, aunque Cerolini fue propuesto para asumir la defensa del fiscal, no llegó a ejercerla en ese expediente en las condiciones solicitadas.

Entre otros antecedentes profesionales, también fue abogado del exjefe de la Policía Federal Roberto Giacomino, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Su intervención se inscribe en una trayectoria que incluyó causas penales con funcionarios, integrantes de las fuerzas de seguridad y figuras de distintos ámbitos de la vida pública.

LA DEFENSA DE JULIETA MAKINTACH EN EL JURY POR EL CASO MARADONA

Uno de sus antecedentes más recientes de repercusión pública fue la defensa de la jueza Julieta Makintach durante el proceso de enjuiciamiento político que se inició en 2025. La magistrada quedó bajo investigación por su participación en la producción de un documental sobre el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, proceso en el que ella misma intervenía como integrante del tribunal.

Cerolini integró el equipo de abogados que representó a Makintach durante el jury, junto con Darío Saldaño y Nicolás Urrutia. La controversia por la filmación derivó en la nulidad del juicio por la muerte de Maradona y en un proceso disciplinario contra la magistrada. El 18 de noviembre de 2025, el jurado de enjuiciamiento resolvió destituirla por unanimidad. Cerolini estuvo presente junto con otros integrantes de la defensa durante la lectura del veredicto.

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