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Rampla Juniors ganó tiempo en medio de la crisis: 60 días de prórroga y fuertes cuestionamientos de los socios

Rampla Juniors consiguió 60 días más para intentar encaminar su delicada situación económica, luego de que se aprobara una prórroga dentro del concurso de acreedores de la asociación civil. La instancia estaba prevista para este 22 de septiembre y tenía como objetivo que la institución presentara un plan para afrontar un pasivo que ronda los USD 8 millones.

El pedido de extensión fue realizado durante la Junta por el presidente de la Sociedad Anónima Deportiva (SAD), Gastón Tealdi. Desde el club sostienen que existe una propuesta que habría sido acordada con el empresario estadounidense Foster Gillett, luego de las conversaciones mantenidas con el Banco de Previsión Social (BPS).

La nueva fecha le permite a Rampla ganar tiempo para avanzar en esa alternativa y negociar con sus acreedores, aunque el escenario continúa siendo complejo tanto desde el punto de vista económico como institucional.

La situación además se encuentra atravesada por el conflicto entre la SAD y un sector de socios que reclama el cumplimiento de una resolución de la Asamblea que votó la rescisión del vínculo con la sociedad anónima en noviembre de 2025.

“GANARON TIEMPO”, LA MIRADA DE LOS SOCIOS

Desde Doble Amarilla dialogamos con Juan Acevedo, socio de Rampla e integrante del grupo que recientemente se movilizó ante la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) para reclamar por la situación de la institución.

Acevedo explicó que los socios vienen denunciando lo que consideran irregularidades en el funcionamiento del club y que uno de sus principales pedidos es la realización de una asamblea, además de una eventual intervención del Ministerio de Educación y Cultura para intentar normalizar la situación institucional.

Sobre la prórroga concedida dentro del concurso, el dirigente sostuvo que la presentación realizada por Rampla no despejó las dudas existentes: “Se presentaron al concurso con eso. Era sabido que no iba a remate, no iban a ejecutar”, afirmó.

Y agregó: “Nadie sabe qué van a hacer, ni qué plata tienen ni quién la pone. Ganaron tiempo y siguen diciendo que Foster será quien ponga el dinero, como hace dos años”.

El panorama económico también tiene consecuencias sobre el funcionamiento deportivo. Según relató Acevedo, los jugadores no entrenaron y existe un reclamo por salarios adeudados.

De acuerdo con su testimonio, los futbolistas reclaman tres meses de sueldo y su continuidad en la actividad quedó en duda mientras no se regularice la situación: “Si no les pagan los tres meses que les deben, no entrenan y peligra que jueguen el partido del sábado”, señaló el socio.

Acevedo describió el escenario como “patético” y aseguró que, desde su perspectiva, la situación del club no mejoró pese al tiempo transcurrido: “Lo que hicieron fue decir lo mismo casi que vienen diciendo hace dos años: que Foster lo llamó por teléfono y les dijo que iba a mandar plata”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que los socios no cuentan, según su versión, con información suficiente para determinar de dónde saldrían los fondos ni cuándo llegarían.

EL PASIVO Y LA ESTRATEGIA QUE PLANTEAN LOS SOCIOS

Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la composición de la deuda de Rampla: Acevedo sostuvo que aproximadamente el 70% del pasivo corresponde al Estado y a la Seguridad Social, mientras que cerca de otro 15% estaría relacionado con la AUF.

A partir de esa composición, planteó una interpretación sobre la utilidad que podría tener el concurso para un eventual inversor. Según su explicación, al tratarse en buena medida de deudas con organismos públicos, existiría la posibilidad de establecer planes de pago, plazos y condiciones negociadas, en lugar de una ejecución inmediata del patrimonio.

“Al inversor, si existiera, esto del concurso le puede servir, porque puede arreglar hasta por menos plata el pasivo”, explicó. De todos modos, aclaró que desde el sector que integra existen serias dudas sobre la disponibilidad real del dinero.

La razón que esgrime es el incumplimiento de obligaciones básicas del club. Acevedo remarcó que Rampla actualmente compite en una categoría amateur y, aun así, tendría tres meses de salarios pendientes con sus futbolistas.

El socio incluso contó que un grupo de hinchas tuvo que organizar una canasta de alimentos solidaria para ayudar a algunos jugadores que atravesaban dificultades económicas. “Está muy mal la situación, la verdad que es un desastre”, expresó.

LA DISPUTA POR LA SOCIEDAD ANÓNIMA DEPORTIVA

El conflicto económico se superpone con una disputa institucional que viene de meses atrás.

La Asamblea de socios de Rampla votó la rescisión del contrato con la SAD en noviembre de 2025, una decisión que, según Acevedo, la directiva debería ejecutar para que la asociación civil pueda retomar el control del club.

El socio sostuvo que la conducción de la institución no habría cumplido con ese mandato de la Asamblea y que el grupo reclama que se active la cláusula de rescisión prevista en el vínculo.

Además, señaló que el Ministerio de Educación y Cultura intimó a la directiva a cumplir con la resolución adoptada por los socios, algo que, desde su perspectiva, puede modificar el escenario institucional.

“Nos dio en parte la razón de que la directiva incumplió los mandatos de la Asamblea”, manifestó Acevedo.

En ese contexto, el grupo espera que el organismo estatal avance en alguna medida que permita “reencauzar la vida institucional” de Rampla.

Acevedo también fue crítico con la conducción actual y planteó la necesidad de que el Ministerio de Educación y Cultura intervenga para garantizar el cumplimiento de las decisiones adoptadas por los socios.

Según su versión, existe actualmente una situación institucional irregular dentro de la conducción del club y cuestionó los vínculos entre quienes permanecen al frente de Rampla y la SAD.

El socio utilizó términos muy duros para referirse a ese escenario y habló de una “conjunción extraña, rarísima, de intereses”, además de cuestionar lo que considera una falta de separación entre las distintas partes involucradas.

Estas afirmaciones corresponden a la postura del grupo de socios que encabeza los reclamos y forman parte de su interpretación del conflicto institucional.

60 DÍAS QUE PUEDEN SER DECISIVOS

La prórroga aprobada le otorga a Rampla dos meses adicionales para presentar un plan de pago y buscar un acuerdo con sus acreedores.

En paralelo, la institución deberá afrontar otros problemas inmediatos: la deuda con los jugadores, la falta de certezas respecto del eventual aporte de Foster Gillett y el conflicto abierto entre la SAD y los socios.

Desde la conducción se sostiene que existe una propuesta acordada con el empresario estadounidense y que las conversaciones con el BPS permitieron avanzar hacia una alternativa económica.

Del otro lado, el grupo de socios reclama información, cumplimiento de las decisiones de la Asamblea y una normalización institucional, mientras sostiene que todavía no existen certezas sobre quién aportará el dinero necesario para afrontar las obligaciones.

Así, los próximos 60 días aparecen como un período clave para Rampla. El club consiguió evitar, por ahora, una instancia más crítica dentro del concurso y obtuvo margen para negociar. Pero la prórroga, por sí sola, no resuelve el pasivo ni los conflictos institucionales y deportivos que mantienen a la institución en una situación de máxima incertidumbre.

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