Rusia condena a opositor a siete años de prisión por denunciar víctimas civiles en Ucrania
La condena de Maxim Kruglov a siete años de prisión por denunciar víctimas civiles en Ucrania refleja la creciente represión política en Rusia.

La sombra de la represión rusa
En un juicio que ha generado una amplia atención a nivel internacional, un tribunal de Moscú ha condenado a Maxim Kruglov, un destacado opositor político y vicepresidente del partido liberal Yábloko, a siete años de prisión en una colonia penitenciaria de régimen general. Los cargos en su contra se basaron en la difusión de supuesta “información falsa” sobre las fuerzas armadas rusas a través de dos publicaciones en la plataforma de mensajería Telegram realizadas en abril de 2022, al comienzo de la invasión a gran escala de Ucrania.
Las publicaciones en cuestión no eran panfletos incendiarios ni llamados a la violencia. En una de ellas, Kruglov citó cifras de Naciones Unidas sobre víctimas civiles en Ucrania, lo que pone de relieve la gravedad de la situación humanitaria en el país vecino. En la otra, se refirió a los hechos ocurridos en Bucha, una localidad a las afueras de Kiev donde, tras la retirada de las fuerzas rusas en marzo de 2022, se hallaron centenares de civiles ejecutados. La defensa argumentó ante el tribunal que acusar a Kruglov de difundir falsedades carecía de fundamento, dado que cuando publicó sus mensajes el Ministerio de Defensa ruso todavía no había emitido ningún pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido en Bucha.
Un caso que refleja la ofensiva contra la oposición
El caso de Kruglov no es un episodio aislado en la historia reciente de Rusia. Es parte de una ofensiva sistemática contra lo que queda de oposición organizada en el país. Las autoridades han lanzado una campaña de persecución contra Yábloko —el único partido opositor legal en Rusia—, cuyos activistas han sido encarcelados, detenidos o calificados de agentes extranjeros o extremistas, condición que les impide presentarse a los comicios.
La condena a Kruglov llega en un momento crítico para la política rusa, a menos de tres meses de las elecciones legislativas del 20 de septiembre, convocadas por el presidente Putin en medio de una caída sostenida de su popularidad y la del partido gobernante. La intención de voto de Rusia Unida se ha situado por debajo del 30% en los últimos meses, acercándose al mínimo histórico de 2021, impulsada por el hartazgo con la guerra, los ataques con drones ucranianos y el deterioro del nivel de vida.
Yábloko, una voz crítica en el silencio
Yábloko tiene raíces en los primeros años de la Rusia postsoviética. Fundado a comienzos de los noventa por el economista Grigori Yavlinski junto a otros dos legisladores —de cuyas iniciales surge el nombre del partido, que en ruso significa “manzana”—, llegó a obtener decenas de escaños en la Duma durante los años noventa y a principios de los 2000. Desde 2007 no tiene representación en el parlamento nacional. Hoy es la formación legal más crítica con el Kremlin y la única que se opone públicamente desde 2022 a la guerra contra Ucrania.
La condena de Kruglov no solo refleja la dura represión contra la disidencia en Rusia, sino también la creciente preocupación internacional por la situación de los derechos humanos en el país. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la libertad de expresión y la libertad de asociación en Rusia, y ha llamado a las autoridades a respetar los derechos humanos y a cesar la represión contra la oposición.
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