Rusia intensifica su guerra híbrida en Europa: drones, sabotajes y la presión sobre la OTAN
Rusia acelera la campaña de ataques encubiertos contra infraestructuras europeas, poniendo a prueba la respuesta colectiva de la OTAN.

El 18 de septiembre el presidente francés Emmanuel Macron reunió en el Palacio del Elíseo a los dirigentes de los partidos y a los candidatos presidenciales para advertir que la amenaza de bajas civiles en Europa ya no es una hipótesis, sino una realidad palpable. Según informó Le Monde, Macron sostuvo que “nadie está a salvo” y acusó a Moscú de intentar intimidar a los aliados de Ucrania.
Polonia detecta indicios de ataques rusos inminentes
Un día antes, el primer ministro polaco Donald Tusk anunció que los servicios de inteligencia de su país disponían de datos que apuntaban a un plan ruso para lanzar drones o misiles contra naciones europeas que respaldan a Kiev, para luego culpar a un accidente. Tusk explicó que el objetivo sería probar la reacción del Artículo 5 del tratado de la OTAN y medir la disposición colectiva de los aliados.
Sabotajes en aumento desde 2022
Desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, Rusia ha ejecutado operaciones encubiertas contra infraestructuras críticas de la UE: incursiones de drones de reconocimiento, ciberataques, incendios provocados y paquetes bomba dirigidos a vuelos de carga. Analistas de seguridad señalan que la frecuencia de estos actos se ha disparado en los últimos meses, con la intención de coaccionar a los gobiernos, encarecer la ayuda a Ucrania y hacer que la OTAN parezca impotente.
Incidentes que encendieron la alarma
La semana anterior a las declaraciones de Tusk y Macron, aviones italianos de la OTAN derribaron un dron cargado de explosivos que había ingresado a Lituania desde Bielorrusia, y varios cazas rusos fueron interceptados al sobrevolar espacio aéreo de la alianza. En la misma jornada, drones rusos atacaron un tren ucraniano a dos kilómetros de la frontera polaca, justo después de que el ex‑primer ministro británico Boris Johnson y altos funcionarios europeos cruzaran la zona.
En los Países Bajos, la red ferroviaria sufrió una oleada de sabotajes coordinados con la colocación de tuberías y cables en las vías. En agosto, un dron con explosivos impactó contra un avión de carga militar en el aeropuerto de Leipzig‑Halle, sin lograr detonar. Alemania respondió clausurando un centro cultural ruso en Berlín y señalando a Moscú como responsable.
Guerra en la zona gris y la estrategia de la ambigüedad
Expertos como el exdiplomático británico Andrew Thomson, ahora en la firma de seguridad alemana Monarch, describen estos hechos como parte de una campaña continua de “guerra híbrida”. La ambigüedad es la propia arma: muchos sabotajes son ejecutados por agentes locales o bandas criminales que desconocen su patrocinio ruso, lo que dificulta atribuirlos con certeza y complica la respuesta europea.
David Cattler, exfuncionario de inteligencia de la OTAN, advierte que la incertidumbre generada por estos ataques busca evitar que la alianza active el Artículo 5. Mientras tanto, varios estados europeos están instalando sistemas anti‑drone en aeropuertos y reforzando la seguridad de infraestructuras críticas, aunque algunos piden medidas colectivas más enérgicas, como restricciones de visados, expulsión de diplomáticos y sanciones más severas.
El reto de una respuesta firme
El mayor desafío para Europa radica en equilibrar la necesidad de disuasión con el riesgo de escalar el conflicto. Según Cattler, “lo que Moscú más respeta es la fuerza”; por tanto, una postura firme podría frenar la escalada de la guerra en la zona gris. De lo contrario, la continuidad de los sabotajes podría culminar en un incidente que rompa la calma y obligue a la OTAN a actuar militarmente.
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